martes, 20 de enero de 2015

¿Peligra la continuidad de Héctor Tapia en Colo Colo?

Acá les comparto mi columna en PasiónLibertadores sobre el comienzo del 2015 para Colo Colo y Héctor Tapia.



En el fútbol de hoy y especialmente en Sudamérica, cualquier revés es interpretado por los medios como el inicio de una crisis.

Hoy la derrota no se tolera, la paciencia del hincha dura muy poco y los entrenadores caminan constantemente al borde del precipicio.

Vivimos en un fútbol esquizofrénico, donde se pasa de la gloria al fracaso absoluto en apenas una semana dependiendo del resultado.

Los proyectos a largo o mediano plazo no existen, salvo que un DT logre empalmar una seguidilla de títulos que le permitan mantenerse en el cargo.

Ejemplos de continuidad técnica como los de Alex Ferguson en el Manchester United, o el de Arsene Wegner en el Arsenal, son imposibles de replicar en este rincón del planeta fútbol.

Esa esquizofrenia futbolística se eleva a la máxima potencia cuando el técnico está sentando en la banca de un equipo grande. En Argentina, Brasil, Chile, Uruguay o donde sea. Da lo mismo el país, en Sudamérica pareciera que sólo se debe vencer. Es como si no se conociera la ley más básica del fútbol, aquella que indica que un partido se puede ganar, empatar o perder.

Héctor Tapia, hoy entrenador de Colo Colo, lo tiene clarísimo. Con 37 años y apenas una temporada completa dirigiendo en el profesionalismo, sabe que en la banca del Cacique una derrota preocupa, dos consecutivas enervan y a la tercera estalla la crisis en un club grande como el colocolino.

Los albos vienen de un excelente 2014 bajo la batuta de ‘Tito’. Fueron campeones en el primer semestre, clasificaron a la Copa Libertadores y en la segunda mitad del año pelearon el título hasta los últimos minutos de la última fecha. Un panorama idílico en comparación a las paupérrimas campañas que protagonizó Colo Colo entre el 2008 y el 2013.

Sin embargo, este 2015 no comenzó bien para el Cacique. Transcurridas tres fechas del Torneo Nacional, los albos suman apenas un punto, merced a dos derrotas y el agónico empate conseguido este fin de semana en casa ante Huachipato.

Los números no son los que esperaban los hinchas, en especial tras la contratación de Humberto Suazo y Luis Pedro Figueroa, dos refuerzos importantes y de renombre. El domingo, después de sumar su primer punto, Tapia afirmó en conferencia de prensa que está consciente de que en Colo Colo una racha como la que están protagonizando es sinónimo de crisis. El técnico afirmó que es el responsable del pobre nivel futbolístico mostrado por el equipo y no eludió el karma de que en el Cacique, si no se gana, comienza a aparecer el fantasma de la desesperación.

Si uno evalúa los números del entrenador albo en su estadía en la banca del equipo, Tapia debería tener una línea de crédito lo suficientemente sólida como para sortear una mala temporada.

Con ‘Tito’ no sólo se volvió a celebrar un título, también se retomó la histórica competitividad de la institución y Colo Colo se reinstaló en lo más alto de la tabla, donde debe estar.

El problema es que Tapia sabe muy bien que su línea de crédito en el club es exigua, y no por un tema futbolístico, sino por su mala relación con la directiva de Blanco y Negro, la concesionaria que rige los destinos del Cacique.

Empoderado por el campeonato conseguido en su primer torneo como entrenador profesional el año pasado, Tapia pasó de la tradicional inestabilidad del técnico interino a la inflexibilidad del entrenador que se siente intocable gracias al éxito que redunda en el respaldo de la hinchada.

En menos de un año el DT y su ayudante, Miguel Riffo (otro ex jugador del Cacique), han protagonizado una serie de cortocircuitos con la dirigencia, al punto de que en los pasillos del Monumental todos saben que el cuerpo técnico no se habla con Juan Gutiérrez, el Gerente Deportivo de la institución, y tampoco tienen relación con el Directorio de Colo Colo.

A esa relación distante con la plana mayor del club, Tapia ha sumado un estilo quejumbroso y hostil ante los medios de comunicación, asumiendo un delirio de persecución constante (de los árbitros, los dirigentes, los rivales, etc.) y enredando a su plantel en una postura que tiende a la victimización.

Todos esos elementos negativos en el estilo de Héctor Tapia son los que lo tienen con poco crédito en su cuenta de ahorro. Porque el DT, por lo mostrado en la cancha, perfectamente podría zafar de una mala campaña.

El problema es que al parecer su manera de relacionarse con el entorno ha dejado demasiados heridos, por lo que en la dirigencia del club algunos esperan agazapados una crisis futbolística para cobrarle varias cuentas al entrenador y verlo caer.

Todo está muy verde aún. El año futbolístico recién comienza y Colo Colo todavía está a tiempo de reengancharse en el torneo local y tendrá en la Copa Libertadores un refugio inigualable si cuaja una buena campaña.

Pero hay que estar atentos, porque a pesar de sus méritos futbolísticos, en la interna del Cacique hay muchos que ya se aburrieron del estilo de ‘Tito’ y estarían felices de negarle un aumento en la línea de crédito.

FRANCISCO SAGREDO


Acá les comparto mi columna en PasiónLibertadores sobre el comienzo del 2015 para Colo Colo y Héctor Tapia.



En el fútbol de hoy y especialmente en Sudamérica, cualquier revés es interpretado por los medios como el inicio de una crisis.

Hoy la derrota no se tolera, la paciencia del hincha dura muy poco y los entrenadores caminan constantemente al borde del precipicio.

Vivimos en un fútbol esquizofrénico, donde se pasa de la gloria al fracaso absoluto en apenas una semana dependiendo del resultado.

Los proyectos a largo o mediano plazo no existen, salvo que un DT logre empalmar una seguidilla de títulos que le permitan mantenerse en el cargo.

Ejemplos de continuidad técnica como los de Alex Ferguson en el Manchester United, o el de Arsene Wegner en el Arsenal, son imposibles de replicar en este rincón del planeta fútbol.

Esa esquizofrenia futbolística se eleva a la máxima potencia cuando el técnico está sentando en la banca de un equipo grande. En Argentina, Brasil, Chile, Uruguay o donde sea. Da lo mismo el país, en Sudamérica pareciera que sólo se debe vencer. Es como si no se conociera la ley más básica del fútbol, aquella que indica que un partido se puede ganar, empatar o perder.

Héctor Tapia, hoy entrenador de Colo Colo, lo tiene clarísimo. Con 37 años y apenas una temporada completa dirigiendo en el profesionalismo, sabe que en la banca del Cacique una derrota preocupa, dos consecutivas enervan y a la tercera estalla la crisis en un club grande como el colocolino.

Los albos vienen de un excelente 2014 bajo la batuta de ‘Tito’. Fueron campeones en el primer semestre, clasificaron a la Copa Libertadores y en la segunda mitad del año pelearon el título hasta los últimos minutos de la última fecha. Un panorama idílico en comparación a las paupérrimas campañas que protagonizó Colo Colo entre el 2008 y el 2013.

Sin embargo, este 2015 no comenzó bien para el Cacique. Transcurridas tres fechas del Torneo Nacional, los albos suman apenas un punto, merced a dos derrotas y el agónico empate conseguido este fin de semana en casa ante Huachipato.

Los números no son los que esperaban los hinchas, en especial tras la contratación de Humberto Suazo y Luis Pedro Figueroa, dos refuerzos importantes y de renombre. El domingo, después de sumar su primer punto, Tapia afirmó en conferencia de prensa que está consciente de que en Colo Colo una racha como la que están protagonizando es sinónimo de crisis. El técnico afirmó que es el responsable del pobre nivel futbolístico mostrado por el equipo y no eludió el karma de que en el Cacique, si no se gana, comienza a aparecer el fantasma de la desesperación.

Si uno evalúa los números del entrenador albo en su estadía en la banca del equipo, Tapia debería tener una línea de crédito lo suficientemente sólida como para sortear una mala temporada.

Con ‘Tito’ no sólo se volvió a celebrar un título, también se retomó la histórica competitividad de la institución y Colo Colo se reinstaló en lo más alto de la tabla, donde debe estar.

El problema es que Tapia sabe muy bien que su línea de crédito en el club es exigua, y no por un tema futbolístico, sino por su mala relación con la directiva de Blanco y Negro, la concesionaria que rige los destinos del Cacique.

Empoderado por el campeonato conseguido en su primer torneo como entrenador profesional el año pasado, Tapia pasó de la tradicional inestabilidad del técnico interino a la inflexibilidad del entrenador que se siente intocable gracias al éxito que redunda en el respaldo de la hinchada.

En menos de un año el DT y su ayudante, Miguel Riffo (otro ex jugador del Cacique), han protagonizado una serie de cortocircuitos con la dirigencia, al punto de que en los pasillos del Monumental todos saben que el cuerpo técnico no se habla con Juan Gutiérrez, el Gerente Deportivo de la institución, y tampoco tienen relación con el Directorio de Colo Colo.

A esa relación distante con la plana mayor del club, Tapia ha sumado un estilo quejumbroso y hostil ante los medios de comunicación, asumiendo un delirio de persecución constante (de los árbitros, los dirigentes, los rivales, etc.) y enredando a su plantel en una postura que tiende a la victimización.

Todos esos elementos negativos en el estilo de Héctor Tapia son los que lo tienen con poco crédito en su cuenta de ahorro. Porque el DT, por lo mostrado en la cancha, perfectamente podría zafar de una mala campaña.

El problema es que al parecer su manera de relacionarse con el entorno ha dejado demasiados heridos, por lo que en la dirigencia del club algunos esperan agazapados una crisis futbolística para cobrarle varias cuentas al entrenador y verlo caer.

Todo está muy verde aún. El año futbolístico recién comienza y Colo Colo todavía está a tiempo de reengancharse en el torneo local y tendrá en la Copa Libertadores un refugio inigualable si cuaja una buena campaña.

Pero hay que estar atentos, porque a pesar de sus méritos futbolísticos, en la interna del Cacique hay muchos que ya se aburrieron del estilo de ‘Tito’ y estarían felices de negarle un aumento en la línea de crédito.

FRANCISCO SAGREDO