sábado, 20 de diciembre de 2014

Mario Salas da el gran salto de su carrera y llega a Universidad Católica

En menos de una semana Mario Salas dejó de ser técnico de Huachipato para dirigir su primera práctica al mando de Universidad Católica.
¿Es el entrenador que los Cruzados necesitan? 
Acá les comparto mi columna en Pasion Libertadores



Universidad Católica necesitaba un remezón importante. Una inyección de adrenalina para sacudir a un plantel abatido, deprimido, sin fuerzas tras un año 2014 desastroso. No solo por los nulos resultados, especialmente por la pálida imagen competitiva que entregaron los cruzados durante toda la temporada: un equipo sin garra, sin capacidad de reacción y sin alma.

Ha pasado más de un año desde que la UC dejó escapar en la temporada 2013 dos títulos consecutivos con Martín Lasarte (hoy campeón con Universidad de Chile). Fueron golpes demasiado duros. Dos sub campeonatos que se clavaron como un cuchillo en la autoestima de San Carlos de Apoquindo.

La dirigencia, de tumbo en tumbo en el último tiempo, intentó revertir el difícil momento apostando por el interino Rodrigo Astudillo primero y  por Julio César Falcioni después en la banca. Dos fracasos absolutos. Dos torneos para el olvido y otras dos aventuras amargas para la sufrida y siempre exigente hinchada cruzada.

Por eso ahora no había margen para otro error. Universidad Católica necesitaba de un técnico que tuviera la fuerza para levantar anímicamente al plantel, con una propuesta futbolística atractiva y el conocimiento del medio para no perder tiempo en esas adaptaciones que terminan con las manos vacías. Y esas tres características básicas son las que cumple a cabalidad Mario Salas, el nuevo entrenador de Universidad Católica.

Recién desvinculado de Huachipato, donde cumplió positivas campañas al mando de un cuadro con recurso económicos limitados, el ex técnico de la Selección Sub 20 y Barnechea firmó por dos años con la misión de devolverle la competitividad a un equipo grande del fútbol chileno. Porque lo primero que debe recuperar Católica para soñar con pelear títulos es la capacidad de hacerse respetar como un grande de verdad.




El pasado 3 de octubre publicamos aquí en Pasión Libertadores una columna destacando el perfil de Salas, afirmando que se trataba de uno de los técnicos más interesantes del fútbol chileno y proyectando un desarrollo importante en la carrera del entrenador

Hoy, apenas de dos meses después, Mario Salas llega a uno de los tres equipos más importantes del fútbol chileno. Un cuadro que necesita urgentemente de la intensidad y dinámica que caracterizan su propuesta futbolística. Una institución que pide a gritos la personalidad y carácter que el DT ha mostrado en su trayectoria. Un plantel que requiere como el aire la impronta aguerrida y mentalidad luchadora que el técnico ha desarrollado desde sus tiempos como seleccionado nacional de rugby primero, y como bravo volante central después.

Si a Mario Salas le irá bien en Universidad Católica es imposible saberlo. En el fútbol muchas veces la diferencia entre el éxito o el fracaso está en una pelota en el palo, una jugada puntual o un error arbitral. Lo que sí parece claro es que por fin, luego de bastante rato, los mandamases del club han tomado una decisión correcta, apostando por un técnico que asegura trabajo serio, con una metodología profesional y actualizada y con una demostrada capacidad de convencimiento sobre sus jugadores.


Ahora todo depende de Salas. Estará en él convertirse en el líder que la UC necesita para salir del pozo.

Francisco Sagredo
En menos de una semana Mario Salas dejó de ser técnico de Huachipato para dirigir su primera práctica al mando de Universidad Católica.
¿Es el entrenador que los Cruzados necesitan? 
Acá les comparto mi columna en Pasion Libertadores



Universidad Católica necesitaba un remezón importante. Una inyección de adrenalina para sacudir a un plantel abatido, deprimido, sin fuerzas tras un año 2014 desastroso. No solo por los nulos resultados, especialmente por la pálida imagen competitiva que entregaron los cruzados durante toda la temporada: un equipo sin garra, sin capacidad de reacción y sin alma.

Ha pasado más de un año desde que la UC dejó escapar en la temporada 2013 dos títulos consecutivos con Martín Lasarte (hoy campeón con Universidad de Chile). Fueron golpes demasiado duros. Dos sub campeonatos que se clavaron como un cuchillo en la autoestima de San Carlos de Apoquindo.

La dirigencia, de tumbo en tumbo en el último tiempo, intentó revertir el difícil momento apostando por el interino Rodrigo Astudillo primero y  por Julio César Falcioni después en la banca. Dos fracasos absolutos. Dos torneos para el olvido y otras dos aventuras amargas para la sufrida y siempre exigente hinchada cruzada.

Por eso ahora no había margen para otro error. Universidad Católica necesitaba de un técnico que tuviera la fuerza para levantar anímicamente al plantel, con una propuesta futbolística atractiva y el conocimiento del medio para no perder tiempo en esas adaptaciones que terminan con las manos vacías. Y esas tres características básicas son las que cumple a cabalidad Mario Salas, el nuevo entrenador de Universidad Católica.

Recién desvinculado de Huachipato, donde cumplió positivas campañas al mando de un cuadro con recurso económicos limitados, el ex técnico de la Selección Sub 20 y Barnechea firmó por dos años con la misión de devolverle la competitividad a un equipo grande del fútbol chileno. Porque lo primero que debe recuperar Católica para soñar con pelear títulos es la capacidad de hacerse respetar como un grande de verdad.




El pasado 3 de octubre publicamos aquí en Pasión Libertadores una columna destacando el perfil de Salas, afirmando que se trataba de uno de los técnicos más interesantes del fútbol chileno y proyectando un desarrollo importante en la carrera del entrenador

Hoy, apenas de dos meses después, Mario Salas llega a uno de los tres equipos más importantes del fútbol chileno. Un cuadro que necesita urgentemente de la intensidad y dinámica que caracterizan su propuesta futbolística. Una institución que pide a gritos la personalidad y carácter que el DT ha mostrado en su trayectoria. Un plantel que requiere como el aire la impronta aguerrida y mentalidad luchadora que el técnico ha desarrollado desde sus tiempos como seleccionado nacional de rugby primero, y como bravo volante central después.

Si a Mario Salas le irá bien en Universidad Católica es imposible saberlo. En el fútbol muchas veces la diferencia entre el éxito o el fracaso está en una pelota en el palo, una jugada puntual o un error arbitral. Lo que sí parece claro es que por fin, luego de bastante rato, los mandamases del club han tomado una decisión correcta, apostando por un técnico que asegura trabajo serio, con una metodología profesional y actualizada y con una demostrada capacidad de convencimiento sobre sus jugadores.


Ahora todo depende de Salas. Estará en él convertirse en el líder que la UC necesita para salir del pozo.

Francisco Sagredo