viernes, 26 de diciembre de 2014

El Partido Que Viene


Termina el año, momento de balances y proyecciones mirando el 2015 para nuestro deporte.
Acá les comparto mi columna en Revista Qué Pasa:


El intenso 2014 del deporte chileno, con eventos importantes, triunfos, derrotas y sensaciones encontradas, dejó enseñanzas, confirmó tendencias y proyectó desafíos para el 2015. Será un año agitado.

El 2014, los Juegos Sudamericanos de Santiago y la Copa del Mundo de Brasil marcaron la agenda de la temporada. Dos eventos que nos dejaron sensaciones positivas, pero que también fueron un cable a tierra, porque la realidad competitiva nos ubicó en el mismo lugar de siempre: cerca de la gloria y lejos de los títulos.

Para el 2015, otra vez serán dos los eventos que concentrarán toda la atención. Y nuevamente uno polideportivo y otro futbolístico: los Juegos Panamericanos de Toronto y la Copa América, que se jugará en Chile.

En Santiago 2014 el medallero ubicó a nuestro país en la quinta posición, lugar habitual para Chile en las últimas ediciones de los Odesur, unos juegos que nos dejaron una valiosa infraestructura deportiva, antes inexistente en el país.

Es en esos flamantes recintos donde nuestros deportistas se preparan para los Juegos de Toronto, el gran desafío del 2015.



Los Panamericanos son otra cosa; la presencia de Estados Unidos y Canadá aumenta superlativamente el nivel competitivo, pero lo ocurrido en Santiago debe servir de base para que Chile logre en Toronto superar las tres medallas de oro y la decimotercera ubicación en el medallero de los últimos Panamericanos de Guadalajara 2011.

Será la oportunidad de comprobar en la práctica lo que afirma la teoría deportiva: cuando un país es sede de eventos de nivel internacional (Odesur 2014), mejora sus resultados en la siguiente cita relevante (Toronto 2015).

El 2014 de la selección nacional de fútbol también fue intenso. La Roja jugó catorce partidos entre duelos oficiales y amistosos, ganó ocho, empató tres y perdió sólo tres. El equipo mostró un estilo de juego que le valió elogios de la prensa internacional. Sin embargo, a la hora del análisis de los fríos resultados, en la Copa del Mundo, el gran desafío de la temporada, el equipo de Jorge Sampaoli se quedó en los octavos de final, cediendo en una infartante definición a penales, luego de tener de rodillas a Brasil y con la imagen icónica del año: la pelota de Mauricio Pinilla reventando el travesaño de Júlio César en la agonía.

El 2015 traerá en junio la chance histórica de la Copa América en casa y el inicio del largo camino clasificatorio para Rusia 2018 en octubre.

Los jugadores de excepción que componen este plantel deberán demostrar que tienen la calidad suficiente para hacer algo inédito, conseguir por primera vez la copa continental y apropiarse indiscutidamente del rótulo de “mejor generación de la historia”.


Lo que ocurra en la Copa América marcará, para bien o para mal, la continuidad de un proyecto futbolístico que ha logrado cambiarle la cara al juego de la Roja, pero sin resultados concretos todavía.

En el fútbol local, los campeones del 2014, Colo Colo y Universidad de Chile, iniciarán el nuevo año con la idea de ser protagonistas en la Copa Libertadores de América.

En los albos, Héctor Tapia deberá ratificar su condición de técnico revelación de la temporada que termina, profundizando las virtudes que ha mostrado al manejar un experimentado plantel y corrigiendo los dos defectos que le achaca el medio: su tendencia a la queja permanente y su conflictiva relación con el entorno del camarín. Tapia debería entender que dejó de ser futbolista y que su posición de entrenador profesional le exige una actitud diferente.

En la U, en tanto, Martín Lasarte trabajará con la tranquilidad del título obtenido. El técnico uruguayo, en menos de un semestre, borró de un plumazo los sinsabores vividos en Universidad Católica y ahora tendrá la misión de confirmar que los azules salieron definitivamente de la crisis anterior a su llegada.

A nivel individual, un grupo importante de chilenos consolidaron su presencia en la élite del fútbol internacional.

Manuel Pellegrini se consagró como uno de los mejores técnicos del mundo, consiguiendo el título de la liga Premier con el Manchester City. Para el 2015, el “Ingeniero” proyecta mejorar la actuación de los “ciudadanos” en la Champions League y la lucha por el bicampeonato inglés.

En el nivel que se instaló Pellegrini cualquier error se paga caro y el chileno sabe que debe pelearlo todo si no quiere que la prensa inglesa, tal como ocurrió en el último trimestre de este año, comience a hacer ruido con una posible destitución.

Adentro de la cancha, Alexis Sánchez en sus destacados primeros meses en el Arsenal, Claudio Bravo con su sólida llegada al Barcelona, Charles Aránguiz en un nivel superlativo en el Internacional de Porto Alegre, y Arturo Vidal con un primer semestre extraordinario en la Juventus,  demostraron que los futbolistas chilenos pueden instalarse con propiedad en la cima del “planeta fútbol”.

El desafío es mantener el nivel que los tiene en la élite y guiar a Chile en su lucha por la Copa América. A Sánchez, Vidal, Bravo y compañía les ha llegado la hora de marcar diferencias con la historia no sólo en la actitud ganadora, también en la consecución de objetivos.

Se va el 2014, un año deportivo que dejó buenas sensaciones. Veremos si en el 2015, por fin, llegan los títulos también.

Ojalá que la pelota no pegue en el travesaño esta vez.


FRANCISCO SAGREDO

Termina el año, momento de balances y proyecciones mirando el 2015 para nuestro deporte.
Acá les comparto mi columna en Revista Qué Pasa:


El intenso 2014 del deporte chileno, con eventos importantes, triunfos, derrotas y sensaciones encontradas, dejó enseñanzas, confirmó tendencias y proyectó desafíos para el 2015. Será un año agitado.

El 2014, los Juegos Sudamericanos de Santiago y la Copa del Mundo de Brasil marcaron la agenda de la temporada. Dos eventos que nos dejaron sensaciones positivas, pero que también fueron un cable a tierra, porque la realidad competitiva nos ubicó en el mismo lugar de siempre: cerca de la gloria y lejos de los títulos.

Para el 2015, otra vez serán dos los eventos que concentrarán toda la atención. Y nuevamente uno polideportivo y otro futbolístico: los Juegos Panamericanos de Toronto y la Copa América, que se jugará en Chile.

En Santiago 2014 el medallero ubicó a nuestro país en la quinta posición, lugar habitual para Chile en las últimas ediciones de los Odesur, unos juegos que nos dejaron una valiosa infraestructura deportiva, antes inexistente en el país.

Es en esos flamantes recintos donde nuestros deportistas se preparan para los Juegos de Toronto, el gran desafío del 2015.



Los Panamericanos son otra cosa; la presencia de Estados Unidos y Canadá aumenta superlativamente el nivel competitivo, pero lo ocurrido en Santiago debe servir de base para que Chile logre en Toronto superar las tres medallas de oro y la decimotercera ubicación en el medallero de los últimos Panamericanos de Guadalajara 2011.

Será la oportunidad de comprobar en la práctica lo que afirma la teoría deportiva: cuando un país es sede de eventos de nivel internacional (Odesur 2014), mejora sus resultados en la siguiente cita relevante (Toronto 2015).

El 2014 de la selección nacional de fútbol también fue intenso. La Roja jugó catorce partidos entre duelos oficiales y amistosos, ganó ocho, empató tres y perdió sólo tres. El equipo mostró un estilo de juego que le valió elogios de la prensa internacional. Sin embargo, a la hora del análisis de los fríos resultados, en la Copa del Mundo, el gran desafío de la temporada, el equipo de Jorge Sampaoli se quedó en los octavos de final, cediendo en una infartante definición a penales, luego de tener de rodillas a Brasil y con la imagen icónica del año: la pelota de Mauricio Pinilla reventando el travesaño de Júlio César en la agonía.

El 2015 traerá en junio la chance histórica de la Copa América en casa y el inicio del largo camino clasificatorio para Rusia 2018 en octubre.

Los jugadores de excepción que componen este plantel deberán demostrar que tienen la calidad suficiente para hacer algo inédito, conseguir por primera vez la copa continental y apropiarse indiscutidamente del rótulo de “mejor generación de la historia”.


Lo que ocurra en la Copa América marcará, para bien o para mal, la continuidad de un proyecto futbolístico que ha logrado cambiarle la cara al juego de la Roja, pero sin resultados concretos todavía.

En el fútbol local, los campeones del 2014, Colo Colo y Universidad de Chile, iniciarán el nuevo año con la idea de ser protagonistas en la Copa Libertadores de América.

En los albos, Héctor Tapia deberá ratificar su condición de técnico revelación de la temporada que termina, profundizando las virtudes que ha mostrado al manejar un experimentado plantel y corrigiendo los dos defectos que le achaca el medio: su tendencia a la queja permanente y su conflictiva relación con el entorno del camarín. Tapia debería entender que dejó de ser futbolista y que su posición de entrenador profesional le exige una actitud diferente.

En la U, en tanto, Martín Lasarte trabajará con la tranquilidad del título obtenido. El técnico uruguayo, en menos de un semestre, borró de un plumazo los sinsabores vividos en Universidad Católica y ahora tendrá la misión de confirmar que los azules salieron definitivamente de la crisis anterior a su llegada.

A nivel individual, un grupo importante de chilenos consolidaron su presencia en la élite del fútbol internacional.

Manuel Pellegrini se consagró como uno de los mejores técnicos del mundo, consiguiendo el título de la liga Premier con el Manchester City. Para el 2015, el “Ingeniero” proyecta mejorar la actuación de los “ciudadanos” en la Champions League y la lucha por el bicampeonato inglés.

En el nivel que se instaló Pellegrini cualquier error se paga caro y el chileno sabe que debe pelearlo todo si no quiere que la prensa inglesa, tal como ocurrió en el último trimestre de este año, comience a hacer ruido con una posible destitución.

Adentro de la cancha, Alexis Sánchez en sus destacados primeros meses en el Arsenal, Claudio Bravo con su sólida llegada al Barcelona, Charles Aránguiz en un nivel superlativo en el Internacional de Porto Alegre, y Arturo Vidal con un primer semestre extraordinario en la Juventus,  demostraron que los futbolistas chilenos pueden instalarse con propiedad en la cima del “planeta fútbol”.

El desafío es mantener el nivel que los tiene en la élite y guiar a Chile en su lucha por la Copa América. A Sánchez, Vidal, Bravo y compañía les ha llegado la hora de marcar diferencias con la historia no sólo en la actitud ganadora, también en la consecución de objetivos.

Se va el 2014, un año deportivo que dejó buenas sensaciones. Veremos si en el 2015, por fin, llegan los títulos también.

Ojalá que la pelota no pegue en el travesaño esta vez.


FRANCISCO SAGREDO