miércoles, 17 de diciembre de 2014

¿A qué llega Humberto Suazo a Colo Colo?

Polémica por el regreso de Humberto Suazo a Colo Colo a los 33 años de edad. Acá les comparto mi columna sobre Chupete en www.pasionlibertadores.com


Aquello de que lo importante no es la edad, si no la calidad del jugador constituye una frase hecha dentro del fútbol. Los entrenadores se cansan de afirmar que no miran la fecha de nacimiento de un futbolista al momento de hacerlo jugar o no, y que al entrar a la cancha lo único relevante es el rendimiento.

Se trata de conceptos lógicos que deberían estar asumidos en el medio futbolístico. Sin embargo, al observar el debate que ha generado en Chile el regreso de Humberto Suazo a Colo Colo con 33 años de edad tras siete temporadas “rompiéndola” en el Monterrey de México, queda la sensación que para muchos es más fácil juzgar por los números de la cédula de identidad antes que por lo que muestre determinado futbolista en la cancha.

Es cierto, Humberto Suazo no llega a Colo Colo como joven promesa ni con un largo futuro por delante que permita soñar con una millonaria venta a Europa. Tampoco se podrá esperar de él largos años de competitividad ni una proyección duradera en el primer nivel durante varias temporadas.

A los 33 años, claramente, “Chupete” empieza a caminar por el ocaso de su carrera. Él, antes que cualquier crítico, sabe que el final está cerca y que no son muchas las batallas futbolísticas que le queda dar en el área rival.  Pero más allá del número de primaveras cumplidas ¿alguien puede discutir la calidad de jugador que está incorporando Colo Colo?


Suazo, a diferencia de muchos viejos cracks que han regresado a sus países mostrando poca titularidad en sus anteriores clubes, llega al Monumental totalmente en forma, sin grandes lesiones, con la cinta de capitán del Monterrey aún marcada en el brazo y con la credencial de titularidad absoluta en “Los Rayados” hasta el último día de su periplo mexicano. El artillero de la Copa Sudamericana 2006 no regresa con el cartel de jubilado, todo lo contrario, vuelve a Colo Colo mostrando en su pasaporte total vigencia competitiva en un medio muy superior al chileno.

Muchos afirman que los apenas cuatro goles marcados en el último torneo azteca demuestran su decadencia goleadora. Claramente esos mismos críticos no analizan que Chupete lleva un buen tiempo sin jugar de atacante referencial como cuando partió de Chile, ubicándose más retrasado, exactamente atrás del nueve clásico (que en el Monterrey era De Nigris y en Colo Colo será Esteban Paredes) y asumiendo funciones de habilitador. Se trata de una nueva variante futbolística en la carrera de Suazo. Un cambio que está muy lejos de sentenciar una decadencia en su rendimiento; más bien demuestra que Chupete en estos años ha potenciado su juego, asumiendo distintas responsabilidades y ganado en ductilidad y cultura táctica.

El propio jugador aseguró en su presentación en Santiago que está más maduro y tiene mucho que aportar. Más que un eslogan vende humo me parece una realidad. Cuestionar a Suazo por sus 33 años no tiene lógica cuando el medio chileno tiene pocas chances de disfrutar futbolísticas con esa trayectoria y calidad en su competencia interna. El propio Colo Colo se tituló campeón el primer semestre y peleó hasta la última fecha en el último torneo de la mano de veteranos como Justo Villar, Jaime Valdés y Esteban Paredes.

Ya llega el 2015 y con él un anhelado regreso a la Copa Bridgestone Libertadores para los albos. Claramente Humberto Suazo constituye un refuerzo de calidad, probado y que no debería sufrir con el período de adaptación a un club y medio futbolístico que ya conoce de memoria.


Chupete está de vuelta. Ojalá le vaya bien. No solo por Colo Colo y el fútbol chileno. Sino también para mantener vigente aquella máxima de que lo importante no es la edad, si no la calidad del jugador.

Francisco Sagredo
Polémica por el regreso de Humberto Suazo a Colo Colo a los 33 años de edad. Acá les comparto mi columna sobre Chupete en www.pasionlibertadores.com


Aquello de que lo importante no es la edad, si no la calidad del jugador constituye una frase hecha dentro del fútbol. Los entrenadores se cansan de afirmar que no miran la fecha de nacimiento de un futbolista al momento de hacerlo jugar o no, y que al entrar a la cancha lo único relevante es el rendimiento.

Se trata de conceptos lógicos que deberían estar asumidos en el medio futbolístico. Sin embargo, al observar el debate que ha generado en Chile el regreso de Humberto Suazo a Colo Colo con 33 años de edad tras siete temporadas “rompiéndola” en el Monterrey de México, queda la sensación que para muchos es más fácil juzgar por los números de la cédula de identidad antes que por lo que muestre determinado futbolista en la cancha.

Es cierto, Humberto Suazo no llega a Colo Colo como joven promesa ni con un largo futuro por delante que permita soñar con una millonaria venta a Europa. Tampoco se podrá esperar de él largos años de competitividad ni una proyección duradera en el primer nivel durante varias temporadas.

A los 33 años, claramente, “Chupete” empieza a caminar por el ocaso de su carrera. Él, antes que cualquier crítico, sabe que el final está cerca y que no son muchas las batallas futbolísticas que le queda dar en el área rival.  Pero más allá del número de primaveras cumplidas ¿alguien puede discutir la calidad de jugador que está incorporando Colo Colo?


Suazo, a diferencia de muchos viejos cracks que han regresado a sus países mostrando poca titularidad en sus anteriores clubes, llega al Monumental totalmente en forma, sin grandes lesiones, con la cinta de capitán del Monterrey aún marcada en el brazo y con la credencial de titularidad absoluta en “Los Rayados” hasta el último día de su periplo mexicano. El artillero de la Copa Sudamericana 2006 no regresa con el cartel de jubilado, todo lo contrario, vuelve a Colo Colo mostrando en su pasaporte total vigencia competitiva en un medio muy superior al chileno.

Muchos afirman que los apenas cuatro goles marcados en el último torneo azteca demuestran su decadencia goleadora. Claramente esos mismos críticos no analizan que Chupete lleva un buen tiempo sin jugar de atacante referencial como cuando partió de Chile, ubicándose más retrasado, exactamente atrás del nueve clásico (que en el Monterrey era De Nigris y en Colo Colo será Esteban Paredes) y asumiendo funciones de habilitador. Se trata de una nueva variante futbolística en la carrera de Suazo. Un cambio que está muy lejos de sentenciar una decadencia en su rendimiento; más bien demuestra que Chupete en estos años ha potenciado su juego, asumiendo distintas responsabilidades y ganado en ductilidad y cultura táctica.

El propio jugador aseguró en su presentación en Santiago que está más maduro y tiene mucho que aportar. Más que un eslogan vende humo me parece una realidad. Cuestionar a Suazo por sus 33 años no tiene lógica cuando el medio chileno tiene pocas chances de disfrutar futbolísticas con esa trayectoria y calidad en su competencia interna. El propio Colo Colo se tituló campeón el primer semestre y peleó hasta la última fecha en el último torneo de la mano de veteranos como Justo Villar, Jaime Valdés y Esteban Paredes.

Ya llega el 2015 y con él un anhelado regreso a la Copa Bridgestone Libertadores para los albos. Claramente Humberto Suazo constituye un refuerzo de calidad, probado y que no debería sufrir con el período de adaptación a un club y medio futbolístico que ya conoce de memoria.


Chupete está de vuelta. Ojalá le vaya bien. No solo por Colo Colo y el fútbol chileno. Sino también para mantener vigente aquella máxima de que lo importante no es la edad, si no la calidad del jugador.

Francisco Sagredo