miércoles, 1 de octubre de 2014

LA GUERRA FRÍA

El sábado 13 de septiembre, tras vencer por decisión unánime al “Chino” Maidana, Floyd Mayweather Jr. afirmó que deseaba pelear contra los mejores y que en ese camino se podría cruzar, por fin, con Manny Pacquiao.  
Nuevamente los amantes del boxeo esperanzados en ver frente a frente a lo dos mejores púgiles del Siglo XXI.  Otra vez el sueño de concretar sobre el ring el duelo entre “Money” y “Pacman”. 
Porque tras años de espera es unánime el clamor: Llegó el momento de concretar esa lucha de egos, dinero y fama.  Ya basta de bravatas publicitarias. Es tiempo de poner en juego el legado de Floyd y Manny y, por enésima vez, leer el manoseado eslogan publicitario de “la pelea del siglo”.




Pelea del siglo hay una sola. Así se publicitó el combate del 8 de marzo de 1971 entre el campeón Joe Frazier y un Muhammad Ali que volvía por la corona que injustamente le habían arrebatado. 300 millones de personas vieron perder al ¨Más grande de todos¨ por primera vez.

Ahora, tras la última victoria de Mayweather,  escucharemos a menudo nuevamente ese eslogan. La frase vende, aunque en la mayoría de las ocasiones no da ni para “pelea del año”. Sin embargo, en el caso del combate de Mayweather vs. Pacquiao hay un morbo especial. 


La pelea se ha dilatado por, al menos, cuatro años, y en ese tiempo ambos se han encargado de limpiar las divisiones medias, desperdiciando sus últimas gotas de talento en rivales que poco aportarán en sus respectivas leyendas. Para muchos especialistas mantienen su talento, pero perdieron la fuerza y se olvidaron del nocaut (Floyd no gana por la vía rápida desde 2007, si no consideramos el vergonzoso KO a un Víctor Ortiz con la guardia baja en 2011).

Una pelea que ninguno quiere
Manny culpa a Floyd, Floyd a Manny y así llevamos esperando los últimos 60 meses. 
El filipino es manejado por Bob Arum (Top Rank). El estadounidense primero por Óscar de la Hoya (Golden Boys Promotions) y hace poco por su propia compañía.
Mayweather nunca se bajará del pedestal; Manny lo hizo sólo una vez para lograr un acuerdo. El resultado: Negativas a exámenes de sangre, la condena de Floyd y desacuerdos económicos.

Floyd siempre esquivó la refriega. Su récord perfecto, su carrera sin conocer la lona, su rostro sin siquiera ser cortado (Maidana fue el primero en conseguirlo) tiene por ahora al invicto estadounidense en la gloria. Pero solo pocos expertos lo pondrán en el sitial que él cree estar sin probar suerte ante el mejor de los últimos tiempos. 

El tema es que Floyd nunca quiso poner a prueba su legado ¿La razón? Pacquiao siempre estuvo en mejor forma en el último lustro, período en que el “Planeta Las Vegas” ha exigido el combate entre las dos súper estrellas.

El filipino tampoco se ha esforzado mucho por concretar la pelea ¿Por qué? A diferencia de Floyd, “Pacman” no la necesita para convertirse en leyenda.  

Manny dominó por una década los cuadriláteros, convirtiéndose en el mejor libra por libra del mundo y en el único púgil de la historia con ocho títulos en ocho categorías diferentes. Números que le permitieron superar a grandes de todos los tiempos como Marco Antonio Barrera, Erick Morales, Juan Manuel Márquez, Miguel Cotto, Óscar de la Hoya y Shane Mosley. 

Para la prensa internacional el legado del filipino ya está construido, con una  foja estadística casi calcada a la de Muhammad Ali:




Victorias 56(37) Derrotas 5*(1)
Victorias 56(38) Derrotas 5(3)
















*Dato: Alí perdió cuatro de sus últimas cinco peleas, es decir, en el ocaso de su carrera. Pacquiao cayó en dos de sus últimas cuatro, demostrando que ya viene de vuelta.

Blá Blá Blá
Pacquiao ha sido, probablemente, el campeón más humilde desde Joe Frazier, si es que esa palabra entra en el diccionario del pugilismo. No tiene aires de grandeza, habla en su precario inglés lo justo y necesario y se convirtió en el primer boxeador en llegar al Congreso de su país estando aún activo.
Muchos aseguran que si fuera candidato a Presidente de Filipinas no tendría rival. Pero a diferencia del gran ¨Smokin¨ Joe, Manny será el favorito de la gente si algún día sube a combatir ante el petulante, escurridizo y temido Floyd Mayweather. 
Esos atributos de ¨Money¨ llevaron a Casius Clay a convertirse en el personaje más influyente en la historia del deporte. A Floyd en cambio, le trajo otros réditos: fama, millones y su curioso apodo de “Money”, convirtiéndose en el deportista mejor pagado de la actualidad según FORBES. 

Para la crítica Pacquiao se debió haber retirado hace años. Incluso él mismo lo aseguró hace un tiempo. Sin embargo, ha dilapidado casi toda su fortuna y necesita seguir en el ring. 
Floyd conoce el drama financiero del filipino, por eso vía twitter escribió  "la señorita Pacman está en quiebra y desesperada por un día de pago. Tus números de pago por evento son una broma”.
La respuesta del asiático fue directo al mentón: "Sentí pena por él. Sigo rezando por él. Es una persona sin educación”.

El fin de una era
La insolente derrota por puntos de Pacquiao ante Bradley derrumbó al ¨Campeón del Pueblo¨. La derecha furiosa de Márquez lo enterró. Sólo volvió por necesidad, pero con 35 años la pólvora parece apagada en sus puños. 
Al parecer también la de Floyd quien, a sus 37 años, no contragolpea como antes, aunque mantiene la velocidad de piernas y movimientos que lo transformaron en el “Houdini” del ring. 
De seguir la guerra fría de amenazas entre ambos puglisitas, los amantes de este deporte nunca saldremos de la duda de quién fue el mejor. 
Si finalmente no se enfrentan, seguro Mayweather hablará de lo grande que fue. La gente y los expertos en tanto, seguro hablarán por Manny.

¡Fuera los seconds! Ojalá veamos ese combate de una vez por todas….

FRANCISCO SAGREDO

El sábado 13 de septiembre, tras vencer por decisión unánime al “Chino” Maidana, Floyd Mayweather Jr. afirmó que deseaba pelear contra los mejores y que en ese camino se podría cruzar, por fin, con Manny Pacquiao.  
Nuevamente los amantes del boxeo esperanzados en ver frente a frente a lo dos mejores púgiles del Siglo XXI.  Otra vez el sueño de concretar sobre el ring el duelo entre “Money” y “Pacman”. 
Porque tras años de espera es unánime el clamor: Llegó el momento de concretar esa lucha de egos, dinero y fama.  Ya basta de bravatas publicitarias. Es tiempo de poner en juego el legado de Floyd y Manny y, por enésima vez, leer el manoseado eslogan publicitario de “la pelea del siglo”.




Pelea del siglo hay una sola. Así se publicitó el combate del 8 de marzo de 1971 entre el campeón Joe Frazier y un Muhammad Ali que volvía por la corona que injustamente le habían arrebatado. 300 millones de personas vieron perder al ¨Más grande de todos¨ por primera vez.

Ahora, tras la última victoria de Mayweather,  escucharemos a menudo nuevamente ese eslogan. La frase vende, aunque en la mayoría de las ocasiones no da ni para “pelea del año”. Sin embargo, en el caso del combate de Mayweather vs. Pacquiao hay un morbo especial. 


La pelea se ha dilatado por, al menos, cuatro años, y en ese tiempo ambos se han encargado de limpiar las divisiones medias, desperdiciando sus últimas gotas de talento en rivales que poco aportarán en sus respectivas leyendas. Para muchos especialistas mantienen su talento, pero perdieron la fuerza y se olvidaron del nocaut (Floyd no gana por la vía rápida desde 2007, si no consideramos el vergonzoso KO a un Víctor Ortiz con la guardia baja en 2011).

Una pelea que ninguno quiere
Manny culpa a Floyd, Floyd a Manny y así llevamos esperando los últimos 60 meses. 
El filipino es manejado por Bob Arum (Top Rank). El estadounidense primero por Óscar de la Hoya (Golden Boys Promotions) y hace poco por su propia compañía.
Mayweather nunca se bajará del pedestal; Manny lo hizo sólo una vez para lograr un acuerdo. El resultado: Negativas a exámenes de sangre, la condena de Floyd y desacuerdos económicos.

Floyd siempre esquivó la refriega. Su récord perfecto, su carrera sin conocer la lona, su rostro sin siquiera ser cortado (Maidana fue el primero en conseguirlo) tiene por ahora al invicto estadounidense en la gloria. Pero solo pocos expertos lo pondrán en el sitial que él cree estar sin probar suerte ante el mejor de los últimos tiempos. 

El tema es que Floyd nunca quiso poner a prueba su legado ¿La razón? Pacquiao siempre estuvo en mejor forma en el último lustro, período en que el “Planeta Las Vegas” ha exigido el combate entre las dos súper estrellas.

El filipino tampoco se ha esforzado mucho por concretar la pelea ¿Por qué? A diferencia de Floyd, “Pacman” no la necesita para convertirse en leyenda.  

Manny dominó por una década los cuadriláteros, convirtiéndose en el mejor libra por libra del mundo y en el único púgil de la historia con ocho títulos en ocho categorías diferentes. Números que le permitieron superar a grandes de todos los tiempos como Marco Antonio Barrera, Erick Morales, Juan Manuel Márquez, Miguel Cotto, Óscar de la Hoya y Shane Mosley. 

Para la prensa internacional el legado del filipino ya está construido, con una  foja estadística casi calcada a la de Muhammad Ali:




Victorias 56(37) Derrotas 5*(1)
Victorias 56(38) Derrotas 5(3)
















*Dato: Alí perdió cuatro de sus últimas cinco peleas, es decir, en el ocaso de su carrera. Pacquiao cayó en dos de sus últimas cuatro, demostrando que ya viene de vuelta.

Blá Blá Blá
Pacquiao ha sido, probablemente, el campeón más humilde desde Joe Frazier, si es que esa palabra entra en el diccionario del pugilismo. No tiene aires de grandeza, habla en su precario inglés lo justo y necesario y se convirtió en el primer boxeador en llegar al Congreso de su país estando aún activo.
Muchos aseguran que si fuera candidato a Presidente de Filipinas no tendría rival. Pero a diferencia del gran ¨Smokin¨ Joe, Manny será el favorito de la gente si algún día sube a combatir ante el petulante, escurridizo y temido Floyd Mayweather. 
Esos atributos de ¨Money¨ llevaron a Casius Clay a convertirse en el personaje más influyente en la historia del deporte. A Floyd en cambio, le trajo otros réditos: fama, millones y su curioso apodo de “Money”, convirtiéndose en el deportista mejor pagado de la actualidad según FORBES. 

Para la crítica Pacquiao se debió haber retirado hace años. Incluso él mismo lo aseguró hace un tiempo. Sin embargo, ha dilapidado casi toda su fortuna y necesita seguir en el ring. 
Floyd conoce el drama financiero del filipino, por eso vía twitter escribió  "la señorita Pacman está en quiebra y desesperada por un día de pago. Tus números de pago por evento son una broma”.
La respuesta del asiático fue directo al mentón: "Sentí pena por él. Sigo rezando por él. Es una persona sin educación”.

El fin de una era
La insolente derrota por puntos de Pacquiao ante Bradley derrumbó al ¨Campeón del Pueblo¨. La derecha furiosa de Márquez lo enterró. Sólo volvió por necesidad, pero con 35 años la pólvora parece apagada en sus puños. 
Al parecer también la de Floyd quien, a sus 37 años, no contragolpea como antes, aunque mantiene la velocidad de piernas y movimientos que lo transformaron en el “Houdini” del ring. 
De seguir la guerra fría de amenazas entre ambos puglisitas, los amantes de este deporte nunca saldremos de la duda de quién fue el mejor. 
Si finalmente no se enfrentan, seguro Mayweather hablará de lo grande que fue. La gente y los expertos en tanto, seguro hablarán por Manny.

¡Fuera los seconds! Ojalá veamos ese combate de una vez por todas….

FRANCISCO SAGREDO