jueves, 21 de agosto de 2014

Pelotazos de Ciego


Cuando el torneo recién camina por su quinta fecha Universidad Católica ya está a lejanas siete unidades del puntero. ¿Otra vez la apuesta técnica no traerá títulos? Prematuro afirmarlo, aunque hay señales que se repiten.


Falcioni y Buljubasich
Los números son contundentemente pobres para el “tercer grande” del fútbol chileno en el Torneo de Apertura: tres derrotas en cinco partidos de la mano del entrenador argentino Julio César Falcioni. Eso dice la fría estadística.

Más allá de la coyuntura siempre volátil de los puntos en la tabla, las cifras globales que muestra la UC desde que Cruzados SADP se hizo de la administración del club no enorgullecen a nadie en San Carlos de Apoquindo: cuatro técnicos en cinco años, apenas un título nacional y otro de Copa Chile en el último lustro y la pesadilla de cuatro subcampeonatos, tres de ellos consecutivos.
Lo cualitativo también irrita a la parcialidad cruzada. Porque no solo en las cifras las cosas parecen torcidas y la política deportiva que ha elegido el club en su pasado reciente no convence. En la elección de sus entrenadores en los últimos años, la UC ha deambulado en una indefinición total. Es cosa de revisar lo que ha ocurrido y compararlo con la historia.
Por décadas los cruzados desarrollaron una identidad forjada en la continuidad de un estilo futbolístico en sus técnicos. Entre 1983 y 1999 asumieron Ignacio Prieto en dos ciclos, Vicente Cantatore, Manuel Pellegrini y Fernando Carvallo también en dos etapas. Apenas cuatro DT en 17 años, es decir, uno menos de lo que lleva la administración del Gerente Técnico José María Buljubasich apenas en cinco.
Carvallo y Prieto celebraron títulos en sus períodos; junto a ellos Cantatore y Pellegrini se basaron en la vocación ofensiva a través de la posesión de la pelota para construir aquello de lo que hoy Universidad Católica carece dramáticamente: un sello distintivo.
Obsesionada por la falta de títulos desde la corona de Juan Antonio Pizzi el 2010, la UC ha apostado por estrategas con las más diversas propuestas, renunciando a su estilo dentro y fuera de la cancha incluso.
Marco Antonio Figueroa, Pizzi (el último en coronarse campeón), Mario Lepe, Martín Lasarte y ahora Falcioni poco tienen en común entre sí. La directiva cruzada ha jugado sus fichas en nombres muy diferentes, renunciando a cualquier continuidad que demuestre una identidad. Da la impresión que en San Carlos las convicciones no existen y que todo vale en pos del anhelado título.
Es cierto que en el fútbol de hoy manda lo que dice la tabla, nada más. La rotación de entrenadores es una realidad repetida no solo en Chile, también en la mayoría de las ligas sudamericanas. Sin embargo, si se va a elegir la búsqueda de copas como única premisa, la inversión en el plantel debe ser proporcional a las ambiciones de gloria. Y en ese ítem, nuevamente, las cifras son deficitarias para la UC: la SA cruzada ha invertido solo U$6,5 millones en contrataciones desde 2010, lejos de los US15 millones de Colo Colo y los U$23 millones de Universidad de Chile en el mismo período.
La historia dice que en Católica se busca un estilo vistoso para saciar el exigente paladar de los hinchas cruzados. Pero ahora la directiva optó por el argentino Falcioni, un técnico resultadista que ha construido su carrera con el orden defensivo y el pragmatismo como tarjeta de presentación. El DT tiene fama de serio y trabajador, eso no se discute, pero su propuesta poco y nada tiene que ver con lo que históricamente se ha buscado en San Carlos.
¿Es responsabilidad del “Facha” estar sentado en la banca cruzada? Para nada.
¿Están asegurados los títulos al optar por un DT de la línea resultadista? Menos.

¿Es momento de que los regentes del fútbol en la UC asuman los costos de sus palos de ciego? Absolutamente.

Pancho Sagredo

Pelotazos de Ciego


Cuando el torneo recién camina por su quinta fecha Universidad Católica ya está a lejanas siete unidades del puntero. ¿Otra vez la apuesta técnica no traerá títulos? Prematuro afirmarlo, aunque hay señales que se repiten.


Falcioni y Buljubasich
Los números son contundentemente pobres para el “tercer grande” del fútbol chileno en el Torneo de Apertura: tres derrotas en cinco partidos de la mano del entrenador argentino Julio César Falcioni. Eso dice la fría estadística.

Más allá de la coyuntura siempre volátil de los puntos en la tabla, las cifras globales que muestra la UC desde que Cruzados SADP se hizo de la administración del club no enorgullecen a nadie en San Carlos de Apoquindo: cuatro técnicos en cinco años, apenas un título nacional y otro de Copa Chile en el último lustro y la pesadilla de cuatro subcampeonatos, tres de ellos consecutivos.
Lo cualitativo también irrita a la parcialidad cruzada. Porque no solo en las cifras las cosas parecen torcidas y la política deportiva que ha elegido el club en su pasado reciente no convence. En la elección de sus entrenadores en los últimos años, la UC ha deambulado en una indefinición total. Es cosa de revisar lo que ha ocurrido y compararlo con la historia.
Por décadas los cruzados desarrollaron una identidad forjada en la continuidad de un estilo futbolístico en sus técnicos. Entre 1983 y 1999 asumieron Ignacio Prieto en dos ciclos, Vicente Cantatore, Manuel Pellegrini y Fernando Carvallo también en dos etapas. Apenas cuatro DT en 17 años, es decir, uno menos de lo que lleva la administración del Gerente Técnico José María Buljubasich apenas en cinco.
Carvallo y Prieto celebraron títulos en sus períodos; junto a ellos Cantatore y Pellegrini se basaron en la vocación ofensiva a través de la posesión de la pelota para construir aquello de lo que hoy Universidad Católica carece dramáticamente: un sello distintivo.
Obsesionada por la falta de títulos desde la corona de Juan Antonio Pizzi el 2010, la UC ha apostado por estrategas con las más diversas propuestas, renunciando a su estilo dentro y fuera de la cancha incluso.
Marco Antonio Figueroa, Pizzi (el último en coronarse campeón), Mario Lepe, Martín Lasarte y ahora Falcioni poco tienen en común entre sí. La directiva cruzada ha jugado sus fichas en nombres muy diferentes, renunciando a cualquier continuidad que demuestre una identidad. Da la impresión que en San Carlos las convicciones no existen y que todo vale en pos del anhelado título.
Es cierto que en el fútbol de hoy manda lo que dice la tabla, nada más. La rotación de entrenadores es una realidad repetida no solo en Chile, también en la mayoría de las ligas sudamericanas. Sin embargo, si se va a elegir la búsqueda de copas como única premisa, la inversión en el plantel debe ser proporcional a las ambiciones de gloria. Y en ese ítem, nuevamente, las cifras son deficitarias para la UC: la SA cruzada ha invertido solo U$6,5 millones en contrataciones desde 2010, lejos de los US15 millones de Colo Colo y los U$23 millones de Universidad de Chile en el mismo período.
La historia dice que en Católica se busca un estilo vistoso para saciar el exigente paladar de los hinchas cruzados. Pero ahora la directiva optó por el argentino Falcioni, un técnico resultadista que ha construido su carrera con el orden defensivo y el pragmatismo como tarjeta de presentación. El DT tiene fama de serio y trabajador, eso no se discute, pero su propuesta poco y nada tiene que ver con lo que históricamente se ha buscado en San Carlos.
¿Es responsabilidad del “Facha” estar sentado en la banca cruzada? Para nada.
¿Están asegurados los títulos al optar por un DT de la línea resultadista? Menos.

¿Es momento de que los regentes del fútbol en la UC asuman los costos de sus palos de ciego? Absolutamente.

Pancho Sagredo