jueves, 21 de agosto de 2014


Comienza la Copa Sudamericana

Los equipos chilenos debutan lejos del favoritismo y en medio de la polémica por el sistema de clasificación


Copa Sudamericana

En Chile es tema de debate futbolístico. El propio Jorge Sampaoli salió a la palestra y dio su opinión: “La Asociación de Fútbol Profesional (ANFP) debería revisar los criterios de clasificación de clubes a la Copa Sudamericana” afirmó el entrenador de la Selección Chilena.
La discusión apunta al reglamento impuesto por la dirigencia, el que impide a los equipos que hayan clasificado a la Copa Libertadores participar de la Sudamericana en el mismo año.
La medida busca permitir que aquellas instituciones que generalmente no luchan por los títulos y los primeros lugares de la tabla puedan acceder a la competencia internacional.
En el fútbol chileno se consagran dos campeones al año (torneos de Apertura y Clausura) y ambos ocupan automáticamente dos de los tres cupos que tiene Chile en la Copa Libertadores. El tercero lo obtiene el ganador de la Liguilla Pre Libertadores, mini torneo que disputan el segundo, tercero, cuarto y quinto clasificado de la tabla del último campeonato.
Hasta ahí todo lógico, sensato. Deportivamente justo. Con los mejores representando al país en el concierto internacional.

Polémica Sudamericana
El lío se arma a la hora de asignar los cuatro tickets chilenos para la Copa Sudamericana.
Primero por lo engorroso del sistema que le entrega uno al campeón de la Copa Chile, otro al ganador de la liguilla post primer torneo de la temporada anual (en este caso el del Clausura 2013-2014), el tercero al cuadro con mayor puntaje en la tabla acumulada de los últimos dos certámenes y el último al finalista perdedor en la definición de la Liguilla Pre Libertadores.
¿Complicado no? Casi indescifrable en realidad.
Al enredo de la repartición de cupos se suma la injusticia deportiva de premiar con la Sudamericana no a los mejores, sino a aquellos que vienen más atrás en la tabla. El objetivo de la ANFP es darle chance internacional, con sus evidentes beneficios económicos para los clubes y de popularidad a la mesa directiva de la Asociación, a equipos sin tradición en torneos continentales.
La idea puede ser loable, pero ¿es necesario ocupar ese criterio para todos los cupos chilenos en el torneo del segundo semestre? Quizás se podrían reservar dos cupos para “aquellos que vienen de abajo” y permitir que los otros dos sean propiedad de los mejores que se ganaron en la cancha su derecho a jugar a nivel internacional.
Claramente el criterio utilizado le resta competitividad a los equipos chilenos en la Sudamericana y nivela hacia abajo el formato de la competencia local. Así, por ejemplo, un club que es campeón en el primer semestre debe esperar hasta el año siguiente para competir fuera de Chile (le pasó a Unión Española tras su título el 2013 y esta temporada a Colo Colo, el monarca vigente).
La dirigencia defiende su postura argumentando que en Europa los clasificados a la Champions League no pueden jugar en la Europa League del mismo año. Pero existe una diferencia que desvanece totalmente ese argumento: en el Viejo Continente ambos torneos se juegan al mismo tiempo y los clasificados salen de la temporada inmediatamente anterior. Es decir, la “justificación europea” no corre a este lado del charco.

Con lo que hay
Este 2014, respaldando las críticas al sistema, los equipos chilenos en la Sudamericana que acaba de comenzar no representan para nada lo más competitivo del fútbol local en la actualidad.
Los cuatro, salvo Huachipato, pasan por un momento muy negativo.
Deportes Iquique no ha ganado ninguno de sus cinco partidos del Torneo de Apertura y marcha en la penúltima ubicación de la tabla merced a dos derrotas y tres empates. Este martes, volviendo a mostrar muy poco, el equipo del recién llegado técnico Héctor Pinto debutó en la Sudamericana cayendo por dos a cero en Bolivia ante Universitario de Sucre. Los iquiqueños se vieron febles atrás y con poca profundidad arriba. La llave se ve muy complicada de cara a la revancha en Chile.
Cobresal tampoco ha ganado en el plano interno y muestra los mismos tres puntos de Iquique en la tabla. Acostumbrado a pelear casi siempre por no descender, los dirigidos por José Cantillana hacen de local en El Salvador, un campamento minero del norte de Chile emplazado a más de 2.200 metros de altura. Su estadio, el Cobre, tiene un aforo para 20 mil espectadores cuando la población de El Salvador es de solo 8600 habitantes (herencia de las exigencias de su única participación en la Copa Libertadores en 1986). Los mineros quedaron emparejados ante General Díaz de Paraguay en el inicio del torneo internacional.
Universidad Católica, que se medirá en su llave con River Plate de Uruguay, es el cuadro con mayor cartel de los cuatro pero tampoco vive un presente positivo, con tres derrotas y dos victorias en sus primeros cinco duelos locales con el técnico Julio César Falcioni a cargo. El argentino llegó a San Carlos de Apoquindo con la obligación de pelear el título después de tres subcampeonatos consecutivos. El problema es que su conservadora propuesta no convence a la hinchada cruzada y los resultados tampoco llegan. Hoy la Sudamericana asoma como la opción de enmendar el rumbo y afirmar al técnico.
Huachipato es la excepción a la regla. Tras el título nacional conseguido en el Clausura 2012, los “Siderúrgicos” empalmaron tres negativas campañas que  complicaron su promedio acumulado, enredándolos con la posibilidad del descenso. Pero a mediados del año pasado llegó el técnico Mario Salas (ex seleccionador Sub 20 e identificado por Sampaoli como “el entrenador más llamativo del medio local”) y los de Talcahuano subieron el nivel. Hoy marchan en la tercera plaza del Apertura con una propuesta ofensiva que les ha permitido pelear arriba y golpearon de entrada en la Sudamericana derrotando a San José de Oruro por 3 a 1 en el debut del martes.
Esa es la realidad de los representantes chilenos en esta versión de la Copa Sudamericana. En medio de la polémica por el formato de clasificación utilizado, ninguno de los cuatro parece arrancar con el cartel de favorito o con la presión de realizar una gran campaña internacional.
Pero esto es fútbol y nunca se sabe.
¿Esa es la gracia no?

Francisco Sagredo

Comienza la Copa Sudamericana

Los equipos chilenos debutan lejos del favoritismo y en medio de la polémica por el sistema de clasificación


Copa Sudamericana

En Chile es tema de debate futbolístico. El propio Jorge Sampaoli salió a la palestra y dio su opinión: “La Asociación de Fútbol Profesional (ANFP) debería revisar los criterios de clasificación de clubes a la Copa Sudamericana” afirmó el entrenador de la Selección Chilena.
La discusión apunta al reglamento impuesto por la dirigencia, el que impide a los equipos que hayan clasificado a la Copa Libertadores participar de la Sudamericana en el mismo año.
La medida busca permitir que aquellas instituciones que generalmente no luchan por los títulos y los primeros lugares de la tabla puedan acceder a la competencia internacional.
En el fútbol chileno se consagran dos campeones al año (torneos de Apertura y Clausura) y ambos ocupan automáticamente dos de los tres cupos que tiene Chile en la Copa Libertadores. El tercero lo obtiene el ganador de la Liguilla Pre Libertadores, mini torneo que disputan el segundo, tercero, cuarto y quinto clasificado de la tabla del último campeonato.
Hasta ahí todo lógico, sensato. Deportivamente justo. Con los mejores representando al país en el concierto internacional.

Polémica Sudamericana
El lío se arma a la hora de asignar los cuatro tickets chilenos para la Copa Sudamericana.
Primero por lo engorroso del sistema que le entrega uno al campeón de la Copa Chile, otro al ganador de la liguilla post primer torneo de la temporada anual (en este caso el del Clausura 2013-2014), el tercero al cuadro con mayor puntaje en la tabla acumulada de los últimos dos certámenes y el último al finalista perdedor en la definición de la Liguilla Pre Libertadores.
¿Complicado no? Casi indescifrable en realidad.
Al enredo de la repartición de cupos se suma la injusticia deportiva de premiar con la Sudamericana no a los mejores, sino a aquellos que vienen más atrás en la tabla. El objetivo de la ANFP es darle chance internacional, con sus evidentes beneficios económicos para los clubes y de popularidad a la mesa directiva de la Asociación, a equipos sin tradición en torneos continentales.
La idea puede ser loable, pero ¿es necesario ocupar ese criterio para todos los cupos chilenos en el torneo del segundo semestre? Quizás se podrían reservar dos cupos para “aquellos que vienen de abajo” y permitir que los otros dos sean propiedad de los mejores que se ganaron en la cancha su derecho a jugar a nivel internacional.
Claramente el criterio utilizado le resta competitividad a los equipos chilenos en la Sudamericana y nivela hacia abajo el formato de la competencia local. Así, por ejemplo, un club que es campeón en el primer semestre debe esperar hasta el año siguiente para competir fuera de Chile (le pasó a Unión Española tras su título el 2013 y esta temporada a Colo Colo, el monarca vigente).
La dirigencia defiende su postura argumentando que en Europa los clasificados a la Champions League no pueden jugar en la Europa League del mismo año. Pero existe una diferencia que desvanece totalmente ese argumento: en el Viejo Continente ambos torneos se juegan al mismo tiempo y los clasificados salen de la temporada inmediatamente anterior. Es decir, la “justificación europea” no corre a este lado del charco.

Con lo que hay
Este 2014, respaldando las críticas al sistema, los equipos chilenos en la Sudamericana que acaba de comenzar no representan para nada lo más competitivo del fútbol local en la actualidad.
Los cuatro, salvo Huachipato, pasan por un momento muy negativo.
Deportes Iquique no ha ganado ninguno de sus cinco partidos del Torneo de Apertura y marcha en la penúltima ubicación de la tabla merced a dos derrotas y tres empates. Este martes, volviendo a mostrar muy poco, el equipo del recién llegado técnico Héctor Pinto debutó en la Sudamericana cayendo por dos a cero en Bolivia ante Universitario de Sucre. Los iquiqueños se vieron febles atrás y con poca profundidad arriba. La llave se ve muy complicada de cara a la revancha en Chile.
Cobresal tampoco ha ganado en el plano interno y muestra los mismos tres puntos de Iquique en la tabla. Acostumbrado a pelear casi siempre por no descender, los dirigidos por José Cantillana hacen de local en El Salvador, un campamento minero del norte de Chile emplazado a más de 2.200 metros de altura. Su estadio, el Cobre, tiene un aforo para 20 mil espectadores cuando la población de El Salvador es de solo 8600 habitantes (herencia de las exigencias de su única participación en la Copa Libertadores en 1986). Los mineros quedaron emparejados ante General Díaz de Paraguay en el inicio del torneo internacional.
Universidad Católica, que se medirá en su llave con River Plate de Uruguay, es el cuadro con mayor cartel de los cuatro pero tampoco vive un presente positivo, con tres derrotas y dos victorias en sus primeros cinco duelos locales con el técnico Julio César Falcioni a cargo. El argentino llegó a San Carlos de Apoquindo con la obligación de pelear el título después de tres subcampeonatos consecutivos. El problema es que su conservadora propuesta no convence a la hinchada cruzada y los resultados tampoco llegan. Hoy la Sudamericana asoma como la opción de enmendar el rumbo y afirmar al técnico.
Huachipato es la excepción a la regla. Tras el título nacional conseguido en el Clausura 2012, los “Siderúrgicos” empalmaron tres negativas campañas que  complicaron su promedio acumulado, enredándolos con la posibilidad del descenso. Pero a mediados del año pasado llegó el técnico Mario Salas (ex seleccionador Sub 20 e identificado por Sampaoli como “el entrenador más llamativo del medio local”) y los de Talcahuano subieron el nivel. Hoy marchan en la tercera plaza del Apertura con una propuesta ofensiva que les ha permitido pelear arriba y golpearon de entrada en la Sudamericana derrotando a San José de Oruro por 3 a 1 en el debut del martes.
Esa es la realidad de los representantes chilenos en esta versión de la Copa Sudamericana. En medio de la polémica por el formato de clasificación utilizado, ninguno de los cuatro parece arrancar con el cartel de favorito o con la presión de realizar una gran campaña internacional.
Pero esto es fútbol y nunca se sabe.
¿Esa es la gracia no?

Francisco Sagredo