domingo, 5 de julio de 2015

El día después

Mi viejo, quién me enseñó el amor por el deporte, murió a los 83 años sin haber visto a Chile ganar nada después de seguir fútbol desde el año 1936...
Junto a mi padre en La Bombonera

Mi hija, que tiene siete, ya vio a Chile en dos mundiales, estuvo en el Maracaná cuando le ganamos al campeón del mundo y ayer celebró que somos campeones de América.

La Copa al final se toca

Anoche, después de 18 años siguiendo a la selección por pega, me acordé de las tantas goleadas en contra en Brasilia, Bello Horizonte, Montevideo y Buenos Aires. De los gusto a poco en Sudáfrica y Brasil. Del palo de Pinilla. De la definición pérdida con Uruguay en la Copa del 99 en Asunción. De la eliminación en San Juan con Venezuela. De las coberturas en los mundiales de Corea-Japón 2002 y Alemania 2006 siguiendo a Argentina y Brasil porque Chile no estaba, etc, etc etc, etc.

Mientras muchos lloraron, yo me lo tomé con calma. Al final es fútbol no más y, para mi al menos, y respetando totalmente a los que sienten distinto, las lágrimas están para la familia, los seres queridos y las cosas realmente importantes.


Pero hoy la sensación del por fin me tocó a mí en zona mixta mirarle la cara a los rivales (y argentinos más encima) derrotados, y a nosotros felices, es impagable.
Ahora a "prepararse para perder", porque en el fútbol, como sabemos muy bien, también se pierde y empata.

Pero también preparados para empezar a competir liberados de esa mochila de la historia de derrotas y casi casi....
Que esto sea el inicio de un nuevo camino, no el cierre o un hecho aislado. Como dicen los que han ganado mucho: "lo más difícil es renovarse en el éxito".


Abrazo a todos.
FRANCISCO SAGREDO
Mi viejo, quién me enseñó el amor por el deporte, murió a los 83 años sin haber visto a Chile ganar nada después de seguir fútbol desde el año 1936...
Junto a mi padre en La Bombonera

Mi hija, que tiene siete, ya vio a Chile en dos mundiales, estuvo en el Maracaná cuando le ganamos al campeón del mundo y ayer celebró que somos campeones de América.

La Copa al final se toca

Anoche, después de 18 años siguiendo a la selección por pega, me acordé de las tantas goleadas en contra en Brasilia, Bello Horizonte, Montevideo y Buenos Aires. De los gusto a poco en Sudáfrica y Brasil. Del palo de Pinilla. De la definición pérdida con Uruguay en la Copa del 99 en Asunción. De la eliminación en San Juan con Venezuela. De las coberturas en los mundiales de Corea-Japón 2002 y Alemania 2006 siguiendo a Argentina y Brasil porque Chile no estaba, etc, etc etc, etc.

Mientras muchos lloraron, yo me lo tomé con calma. Al final es fútbol no más y, para mi al menos, y respetando totalmente a los que sienten distinto, las lágrimas están para la familia, los seres queridos y las cosas realmente importantes.


Pero hoy la sensación del por fin me tocó a mí en zona mixta mirarle la cara a los rivales (y argentinos más encima) derrotados, y a nosotros felices, es impagable.
Ahora a "prepararse para perder", porque en el fútbol, como sabemos muy bien, también se pierde y empata.

Pero también preparados para empezar a competir liberados de esa mochila de la historia de derrotas y casi casi....
Que esto sea el inicio de un nuevo camino, no el cierre o un hecho aislado. Como dicen los que han ganado mucho: "lo más difícil es renovarse en el éxito".


Abrazo a todos.
FRANCISCO SAGREDO

viernes, 3 de julio de 2015

Llegan los mejores

Les comparto mi columna en de esta semana en  

Chile vuelve a una final de Copa América. Un logro basado en su buen juego y vocación ofensiva en un torneo impecable, a pesar de la oleada de suspicacias que le han intentado instalar.



Si un enfermo viniera despertando de un coma o un viajero aterrizando de otro planeta, seguro que al enterarse de las campañas que han protagonizado los dos finalistas de esta Copa América no pondrían en duda que Argentina y Chile han sido, por lejos, los dos mejores equipos del torneo.

Únicas selecciones invictas en sus cinco partidos, los cuadros de Jorge Sampaoli y Gerardo Martino muestran los más altos rendimientos de la competencia, con un 86,7% y un 73,3%, respectivamente. 

La Roja tiene el ataque más goleador con 13 tantos y la Albiceleste el arco menos batido con solo 3 goles recibidos. Además, son los dos equipos que más han disparado al arco (74 veces Argentina y 65 Chile).

Viendo las estadísticas, entonces, ni el convaleciente enfermo ni el interplanetario viajero podrían objetar que la final enfrentará a los dos planteles con mayores merecimientos.

Sin embargo el fútbol, y ahí está su encanto, da para todo.

Medel vs. Messi

Lo vemos en el llanto celeste.  En un deporte donde la pasión es el engranaje central que a veces enreda los circuitos lógicos, un sector de la prensa internacional se las ha arreglado para empañar los merecimientos del local.

Se trata de un tufillo tenue pero constante que viene desde el Río de La Plata y que nació, como un huracán, tras la eliminación de Uruguay y el famoso dedo de Gonzalo Jara. 

Transcurridos los días, las ráfagas de acusaciones de robos arbitrales y anti-deportividad se fueron debilitando, pero aún persiste una brisa que emana desde algunas salas de redacción de Buenos Aires y Montevideo especialmente. Brisa que, de seguro, crecerá con la intensidad de un tornado en caso de que la Roja haga historia y se quede con la Copa.

El lloriqueo de los jugadores uruguayos tras su eliminación contradice con su eterna historia de hombría futbolística. Si hay una característica que uno le puede admirar a las selecciones charrúas, además de su competitividad superlativa, es la capacidad para “morir con las botas puestas”, con la frente en alto. 

Pero la actitud de su técnico Óscar Tabárez, de varios de los integrantes del plantel y de la prensa oriental tras caer ante Chile, se ha transformado en una oda al descaro, el doble discurso y la desfachatez.

Tabárez arguyó a los cuatro vientos sobre la “conducta anti-deportiva” de Jara. Exactamente hace un año, ante las críticas que cayeron sobre Luis Suárez por su mordisco al italiano Chiellini en el Mundial de Brasil, afirmó “que estamos en una Copa Mundial de fútbol, no de moralina”. Habrá que asumir que esta vez, para el DT charrúa, Uruguay vino a jugar una “Copa América de moralina y no de fútbol”, entonces.

Los inventores de la “viveza rioplatense”, los paladines de la pierna fuerte y del “meter sin llorar” no han parado de criticar a la selección chilena. Los doctorados en artimañas futbolísticas resulta que ahora, cuando les toca perder de la misma manera que les tocó celebrar tantas veces, se han transformado en los abanderados del fair play.

¿Estuvo bien lo de Jara? Para nada y fue justamente castigado. ¿Reaccionó Cavani ante la provocación? Sí, y estuvo bien expulsado. ¿Que el chileno le recordó al atacante el accidente de su padre 24 horas antes? ¿Y? Ese tipo de artimañas se inventaron en la prehistoria del fútbol sudamericano.

Al final lo que cuenta es que la Roja le ganó con justicia, argumentos futbolísticos y una clara superioridad a un equipo que implementó en esta copa la táctica del “no jugar”. Una selección que remató tercera en un grupo que incluyó a Jamaica. Un cuadro que marcó dos goles en cuatro partidos, es decir, uno menos que los tantos mal anulados a Chile frente a México y Perú. En resumen, bien eliminado Uruguay.  Qué bueno por el fútbol.



Antes del duelo por semifinales entre Argentina y Paraguay, la prensa trasandina gastó mucha tinta afirmando que los tres jugadores albicelestes que estaban a una tarjeta amarilla de perderse una eventual definición con Chile (Sergio Agüero, Lionel Messi y Javier Mascherano) “corrían serio peligro de recibir una segunda amonestación”. Según periódicos como Olé y Clarín “los arbitrajes han favorecido a Chile” y el juez Sandro Ricci llegaría a Concepción con la predisposición de borrar de la final a los tres argentinos.

Obviamente, al día siguiente del duelo, tras el 6 a 1 y la no amonestación de los cracks, en las páginas deportivas de Buenos Aires nadie se acordó del árbitro.

En Argentina, tal como en Uruguay, manejan como nadie la presión externa. Ellos crearon el concepto de que “los partidos también se ganan fuera de la cancha”, y no dejaron pasar la oportunidad que del “dedo de Jara” para generar las suspicacias.

Siendo objetivos, como jamás lo ha sido la militante prensa deportiva rioplatense, en general los arbitrajes que ha recibido Chile han tenido un tinte localista. No es un escándalo:en todo el mundo el equipo local genera una presión extra sobre el juez. Por último, los números y el contundente volumen de juego son argumentos irrefutables de la campaña chilena.

Lo trascendente es que los dos mejores cuadros del torneo disputarán el título de Copa América. 

Será un duelo de fútbol en el que el llanto, las presiones y la moralina no estarán en juego. Será una final que en casi todo el continente, y en especial en Montevideo, verán sólo por tv.  Será una jornada en que la cancha volverá a enderezarse, porque el mundo no estará al revés.

FRANCISCO SAGREDO



Les comparto mi columna en de esta semana en  

Chile vuelve a una final de Copa América. Un logro basado en su buen juego y vocación ofensiva en un torneo impecable, a pesar de la oleada de suspicacias que le han intentado instalar.



Si un enfermo viniera despertando de un coma o un viajero aterrizando de otro planeta, seguro que al enterarse de las campañas que han protagonizado los dos finalistas de esta Copa América no pondrían en duda que Argentina y Chile han sido, por lejos, los dos mejores equipos del torneo.

Únicas selecciones invictas en sus cinco partidos, los cuadros de Jorge Sampaoli y Gerardo Martino muestran los más altos rendimientos de la competencia, con un 86,7% y un 73,3%, respectivamente. 

La Roja tiene el ataque más goleador con 13 tantos y la Albiceleste el arco menos batido con solo 3 goles recibidos. Además, son los dos equipos que más han disparado al arco (74 veces Argentina y 65 Chile).

Viendo las estadísticas, entonces, ni el convaleciente enfermo ni el interplanetario viajero podrían objetar que la final enfrentará a los dos planteles con mayores merecimientos.

Sin embargo el fútbol, y ahí está su encanto, da para todo.

Medel vs. Messi

Lo vemos en el llanto celeste.  En un deporte donde la pasión es el engranaje central que a veces enreda los circuitos lógicos, un sector de la prensa internacional se las ha arreglado para empañar los merecimientos del local.

Se trata de un tufillo tenue pero constante que viene desde el Río de La Plata y que nació, como un huracán, tras la eliminación de Uruguay y el famoso dedo de Gonzalo Jara. 

Transcurridos los días, las ráfagas de acusaciones de robos arbitrales y anti-deportividad se fueron debilitando, pero aún persiste una brisa que emana desde algunas salas de redacción de Buenos Aires y Montevideo especialmente. Brisa que, de seguro, crecerá con la intensidad de un tornado en caso de que la Roja haga historia y se quede con la Copa.

El lloriqueo de los jugadores uruguayos tras su eliminación contradice con su eterna historia de hombría futbolística. Si hay una característica que uno le puede admirar a las selecciones charrúas, además de su competitividad superlativa, es la capacidad para “morir con las botas puestas”, con la frente en alto. 

Pero la actitud de su técnico Óscar Tabárez, de varios de los integrantes del plantel y de la prensa oriental tras caer ante Chile, se ha transformado en una oda al descaro, el doble discurso y la desfachatez.

Tabárez arguyó a los cuatro vientos sobre la “conducta anti-deportiva” de Jara. Exactamente hace un año, ante las críticas que cayeron sobre Luis Suárez por su mordisco al italiano Chiellini en el Mundial de Brasil, afirmó “que estamos en una Copa Mundial de fútbol, no de moralina”. Habrá que asumir que esta vez, para el DT charrúa, Uruguay vino a jugar una “Copa América de moralina y no de fútbol”, entonces.

Los inventores de la “viveza rioplatense”, los paladines de la pierna fuerte y del “meter sin llorar” no han parado de criticar a la selección chilena. Los doctorados en artimañas futbolísticas resulta que ahora, cuando les toca perder de la misma manera que les tocó celebrar tantas veces, se han transformado en los abanderados del fair play.

¿Estuvo bien lo de Jara? Para nada y fue justamente castigado. ¿Reaccionó Cavani ante la provocación? Sí, y estuvo bien expulsado. ¿Que el chileno le recordó al atacante el accidente de su padre 24 horas antes? ¿Y? Ese tipo de artimañas se inventaron en la prehistoria del fútbol sudamericano.

Al final lo que cuenta es que la Roja le ganó con justicia, argumentos futbolísticos y una clara superioridad a un equipo que implementó en esta copa la táctica del “no jugar”. Una selección que remató tercera en un grupo que incluyó a Jamaica. Un cuadro que marcó dos goles en cuatro partidos, es decir, uno menos que los tantos mal anulados a Chile frente a México y Perú. En resumen, bien eliminado Uruguay.  Qué bueno por el fútbol.



Antes del duelo por semifinales entre Argentina y Paraguay, la prensa trasandina gastó mucha tinta afirmando que los tres jugadores albicelestes que estaban a una tarjeta amarilla de perderse una eventual definición con Chile (Sergio Agüero, Lionel Messi y Javier Mascherano) “corrían serio peligro de recibir una segunda amonestación”. Según periódicos como Olé y Clarín “los arbitrajes han favorecido a Chile” y el juez Sandro Ricci llegaría a Concepción con la predisposición de borrar de la final a los tres argentinos.

Obviamente, al día siguiente del duelo, tras el 6 a 1 y la no amonestación de los cracks, en las páginas deportivas de Buenos Aires nadie se acordó del árbitro.

En Argentina, tal como en Uruguay, manejan como nadie la presión externa. Ellos crearon el concepto de que “los partidos también se ganan fuera de la cancha”, y no dejaron pasar la oportunidad que del “dedo de Jara” para generar las suspicacias.

Siendo objetivos, como jamás lo ha sido la militante prensa deportiva rioplatense, en general los arbitrajes que ha recibido Chile han tenido un tinte localista. No es un escándalo:en todo el mundo el equipo local genera una presión extra sobre el juez. Por último, los números y el contundente volumen de juego son argumentos irrefutables de la campaña chilena.

Lo trascendente es que los dos mejores cuadros del torneo disputarán el título de Copa América. 

Será un duelo de fútbol en el que el llanto, las presiones y la moralina no estarán en juego. Será una final que en casi todo el continente, y en especial en Montevideo, verán sólo por tv.  Será una jornada en que la cancha volverá a enderezarse, porque el mundo no estará al revés.

FRANCISCO SAGREDO



viernes, 19 de junio de 2015

Pérdida Total

Les comparto mi columna publicada en Qué Pasa


En su manejo de la situación tras el escándalo provocado por arturo vidal, Jorge Sampaoli confirmó que el único equipo que le interesa es el "Sampaoli Fútbol Club", y que con tal de potenciar sus números todo es válido.

Otra vez líos disciplinarios en Juan Pinto Durán.  Arturo Vidal pidiendo perdón entre lágrimas. Jorge Sampaoli tildando de “gravedad relativa” el incidente del Ferrari. Y la selección chilena que sigue en carrera en la Copa América con la estrella de Juventus a la cabeza.

Esos son los hechos de la causa. Sin cálculos deportivos, ni polémicas sobre principios, ni debates para definir qué había o no que hacer.

En menos de 24 horas, a toda velocidad, a la velocidad de un Ferrari, la tarde libre que le dio el cuerpo técnico al plantel se transformó en un accidente de proporciones, de aquellos que dejan a los automóviles siniestrados en “pérdida total” ante la aseguradora.

Partamos por aclarar que acá no existe un juicio valórico o una condena anticipada en contra del jugador. Es más, sería interesante despegar la polémica de la figura de Vidal y comenzar la reflexión con algunas preguntas muy simples:

¿Cuál hubiera sido la reacción del medio y Sampaoli si el protagonista de la indisciplina hubiera sido Paulo Garcés, José Rojas o Felipe Gutiérrez, por ejemplo? 

¿Qué hubiera pasado si el accidente de Vidal, tal como pasó con Jhonny Herrera en su momento, hubiera terminado con alguna víctima fatal? No sólo el jugador estaría preso, sino que la condena del medio sería absoluta.

Y ¿cómo se habría tomado el hecho en caso que hoy fuera Claudio Borghi o Nelson Acosta el DT a cargo de la Selección? Seguro que las críticas hubieran caído a raudales debido a la “manga ancha y la mano blanda” de ambos adiestradores.




Lo que no hubiera cambiado bajo ninguna circunstancia es que el futbolista venía en manifiesto estado de ebriedad, según consta en el parte policial, es decir, Sampaoli estaba a minutos de recibir en la concentración del equipo a un jugador borracho en pleno torneo continental.

Ante la expectación de la prensa internacional y la ansiedad de los medios locales, el entrenador dio una de las conferencias más lamentables que se hayan visto en el complejo de nuestras selecciones.

Con el rostro desencajado y en tono abatido, el argentino decidió bajarle el perfil al acto indisciplinario, relativizando la gravedad de un hecho que es de la causa: Vidal cometió un delito.

A Sampaoli eso no le importó, es más, le enrostró a la prensa el deseo de “ver correr sangre y aprovechar el hecho para beneficio propio”.

Otra vez, tal como ya lo ha hecho varias veces con sus propuestas tácticas, Sampaoli desentona y equivoca su estrategia. El técnico, desde hace mucho rato, abandonó cualquier consideración distinta a la que no sea ganar, y como sea.

En el Mundial, con el propio Vidal, demostró que está dispuesto a arriesgar la carrera de un jugador con tal de alinearlo si considera que le es útil.

Ahora, de nuevo con Vidal, establece un precedente gravísimo: poco importa un incidente disciplinario cuando el protagonista es pieza clave en el esquema.


En el futuro, entonces, si Gary Medel es sorprendido borracho en una discoteque minutos antes de entrar a la concentración o Alexis Sánchez es detenido tras protagonizar una riña camino al complejo de Macul, cuesta imaginar con qué cara el técnico podría sancionar a alguna de las estrellas del equipo.

Ni hablar del ejemplo para quienes están empezando su camino en la Roja: a Ángelo Henríquez y a Miiko Albornoz ya les habrá quedado claro que en la interna del equipo el rayado de cancha es muy amplio.

Sampaoli, en su obsesión por potenciar los números del único equipo que de verdad le interesa, el “Sampaoli F.C.”, hipotecó la opción de ubicarse en el sitial de los entrenadores con estatura, aquellos que anteponen los principios disciplinarios y de mínima convivencia competitiva a cualquier interés coyuntural.

En su intervención ante los medios, habló de la necesidad de “ayudar al jugador” y de “entender el contexto social de dónde ha surgido”.

Otra vez, como ha sido recurrente en los últimos meses, el DT equivoca el foco apelando a instancias emotivas, cuando el análisis debe ser mucho más puntual y suscribirse al hecho en sí. De paso, además, con su “análisis sociológico” pasa a llevar a todos aquellos que nacieron en contextos sociales difíciles y no han protagonizado varios episodios disciplinarios en sus actividades.

Tal como ocurrió con la dialéctica populista de “los once kamikazes” o las frases de literatura tribunera que apuntan al “amor por Chile y la camiseta”, el entrenador parece obsesionado con encontrar rutas al éxito en terrenos que poco tienen que ver con lo que realmente encamina a la victoria: la disciplina,  el profesionalismo y el buen desempeño en la cancha.

Condenar a Vidal es un despropósito. El jugador deberá enfrentar en tribunales las consecuencias de sus actos.

Lo que sí es condenable, sobre todo en un país que hoy exige absoluta transparencia y las penas del infierno para quienes intenten aprovechar sus posiciones de privilegio en forma abusiva, es presenciar cómo Sampaoli ha decidido relativizar lo que está bien de lo que está mal.

El daño fuera de la cancha ya está hecho. Ojalá que ahora Chile obtenga un resultado histórico, con Vidal incluido, dentro del campo de juego.

Esa parece ser la única ficha que le queda al técnico para borrar su propia pérdida total de coherencia.

FRANCISCO SAGREDO


Les comparto mi columna publicada en Qué Pasa


En su manejo de la situación tras el escándalo provocado por arturo vidal, Jorge Sampaoli confirmó que el único equipo que le interesa es el "Sampaoli Fútbol Club", y que con tal de potenciar sus números todo es válido.

Otra vez líos disciplinarios en Juan Pinto Durán.  Arturo Vidal pidiendo perdón entre lágrimas. Jorge Sampaoli tildando de “gravedad relativa” el incidente del Ferrari. Y la selección chilena que sigue en carrera en la Copa América con la estrella de Juventus a la cabeza.

Esos son los hechos de la causa. Sin cálculos deportivos, ni polémicas sobre principios, ni debates para definir qué había o no que hacer.

En menos de 24 horas, a toda velocidad, a la velocidad de un Ferrari, la tarde libre que le dio el cuerpo técnico al plantel se transformó en un accidente de proporciones, de aquellos que dejan a los automóviles siniestrados en “pérdida total” ante la aseguradora.

Partamos por aclarar que acá no existe un juicio valórico o una condena anticipada en contra del jugador. Es más, sería interesante despegar la polémica de la figura de Vidal y comenzar la reflexión con algunas preguntas muy simples:

¿Cuál hubiera sido la reacción del medio y Sampaoli si el protagonista de la indisciplina hubiera sido Paulo Garcés, José Rojas o Felipe Gutiérrez, por ejemplo? 

¿Qué hubiera pasado si el accidente de Vidal, tal como pasó con Jhonny Herrera en su momento, hubiera terminado con alguna víctima fatal? No sólo el jugador estaría preso, sino que la condena del medio sería absoluta.

Y ¿cómo se habría tomado el hecho en caso que hoy fuera Claudio Borghi o Nelson Acosta el DT a cargo de la Selección? Seguro que las críticas hubieran caído a raudales debido a la “manga ancha y la mano blanda” de ambos adiestradores.




Lo que no hubiera cambiado bajo ninguna circunstancia es que el futbolista venía en manifiesto estado de ebriedad, según consta en el parte policial, es decir, Sampaoli estaba a minutos de recibir en la concentración del equipo a un jugador borracho en pleno torneo continental.

Ante la expectación de la prensa internacional y la ansiedad de los medios locales, el entrenador dio una de las conferencias más lamentables que se hayan visto en el complejo de nuestras selecciones.

Con el rostro desencajado y en tono abatido, el argentino decidió bajarle el perfil al acto indisciplinario, relativizando la gravedad de un hecho que es de la causa: Vidal cometió un delito.

A Sampaoli eso no le importó, es más, le enrostró a la prensa el deseo de “ver correr sangre y aprovechar el hecho para beneficio propio”.

Otra vez, tal como ya lo ha hecho varias veces con sus propuestas tácticas, Sampaoli desentona y equivoca su estrategia. El técnico, desde hace mucho rato, abandonó cualquier consideración distinta a la que no sea ganar, y como sea.

En el Mundial, con el propio Vidal, demostró que está dispuesto a arriesgar la carrera de un jugador con tal de alinearlo si considera que le es útil.

Ahora, de nuevo con Vidal, establece un precedente gravísimo: poco importa un incidente disciplinario cuando el protagonista es pieza clave en el esquema.


En el futuro, entonces, si Gary Medel es sorprendido borracho en una discoteque minutos antes de entrar a la concentración o Alexis Sánchez es detenido tras protagonizar una riña camino al complejo de Macul, cuesta imaginar con qué cara el técnico podría sancionar a alguna de las estrellas del equipo.

Ni hablar del ejemplo para quienes están empezando su camino en la Roja: a Ángelo Henríquez y a Miiko Albornoz ya les habrá quedado claro que en la interna del equipo el rayado de cancha es muy amplio.

Sampaoli, en su obsesión por potenciar los números del único equipo que de verdad le interesa, el “Sampaoli F.C.”, hipotecó la opción de ubicarse en el sitial de los entrenadores con estatura, aquellos que anteponen los principios disciplinarios y de mínima convivencia competitiva a cualquier interés coyuntural.

En su intervención ante los medios, habló de la necesidad de “ayudar al jugador” y de “entender el contexto social de dónde ha surgido”.

Otra vez, como ha sido recurrente en los últimos meses, el DT equivoca el foco apelando a instancias emotivas, cuando el análisis debe ser mucho más puntual y suscribirse al hecho en sí. De paso, además, con su “análisis sociológico” pasa a llevar a todos aquellos que nacieron en contextos sociales difíciles y no han protagonizado varios episodios disciplinarios en sus actividades.

Tal como ocurrió con la dialéctica populista de “los once kamikazes” o las frases de literatura tribunera que apuntan al “amor por Chile y la camiseta”, el entrenador parece obsesionado con encontrar rutas al éxito en terrenos que poco tienen que ver con lo que realmente encamina a la victoria: la disciplina,  el profesionalismo y el buen desempeño en la cancha.

Condenar a Vidal es un despropósito. El jugador deberá enfrentar en tribunales las consecuencias de sus actos.

Lo que sí es condenable, sobre todo en un país que hoy exige absoluta transparencia y las penas del infierno para quienes intenten aprovechar sus posiciones de privilegio en forma abusiva, es presenciar cómo Sampaoli ha decidido relativizar lo que está bien de lo que está mal.

El daño fuera de la cancha ya está hecho. Ojalá que ahora Chile obtenga un resultado histórico, con Vidal incluido, dentro del campo de juego.

Esa parece ser la única ficha que le queda al técnico para borrar su propia pérdida total de coherencia.

FRANCISCO SAGREDO


viernes, 8 de mayo de 2015

Juventus vs. Real Madrid

Notas para Ahora Noticias, MEGA desde Turín

1. Previa
2. Seguimiento a Arturo Vidal



Notas para Ahora Noticias, MEGA desde Turín

1. Previa
2. Seguimiento a Arturo Vidal



Vieja y bella señora


Les comparto mi columna en 

Con Vidal en el equipo, la "Vecchia Signora" rejuvenece sus laureles peleando un lugar en la final de la Champions League. Es la consolidación del proyecto de las nuevas generaciones de la familia Agnelli, propietaria del club.


Instalada en semifinales de Champions League tras 13 años de espera, la Juventus  parece al fin consolidar deportivamente la modernización institucional encabezada por  Andrea Agnelli, nieto de Gianni, el patriarca de la familia que fundó la FIAT en 1899 y al equipo más popular de Italia en 1897.

La llegada del siglo XXI pilló a la Vecchia Signora en la veteranía de su competitividad continental. La final de la Champions perdida en Manchester ante el Milan el 2003, significó el inicio de su deterioro estructural dentro y fuera de la cancha.

El fondo se tocó en el 2006, con el estallido del “Calciópoli”, el escándalo de corrupción y soborno de árbitros que significó el descenso a la Serie B por secretaría y el despojo de dos títulos italianos para los “Bianconeri”. Fue el corolario de años en los que la familia Agnelli delegó el manejo del club en dirigentes de la vieja escuela. 

La crisis total en el Turín provocó un cambio total también. El clan familiar retomó el timón y nombró presidente a Jean Claude Blanc, un francés titulado en Harvard con destacada trayectoria en el Comité Olímpico Internacional. Sus tareas eran devolverle el prestigio a la Juve, reinstalarla en primera división y transformarla en una sociedad anónima deportiva. El ejecutivo cumplió con las tres misiones rápidamente, encabezó una gestión comercial eficiente y en menos de cuatro años disminuyó de 96 a 8 millones de euros el déficit financiero.

Construidas las bases de la modernización, el cambio de timón a favor de la familia Agnelli se concretó el 2010. Andrea, con solo 34 años, se instaló en la testera del club y de inmediato ordenó un primer aumento de capital accionario, reuniendo 120 millones de euros que sirvieron para iniciar los trabajos del imponente Juventus Stadium, moderno recinto inaugurado el 2011 con capacidad para 45 mil personas. Con un costo total de 350 millones de euros, el coliseo se ha transformado en el símbolo de la nueva imagen del club.  

Luego, dándole continuidad al ambicioso proyecto de crecimiento, Juventus ha desarrollado diversas áreas de nuevos negocios en los campos inmobiliarios y de comunicación digital. 

Hoy, cuando el triunfo del martes ante el Real Madrid lo hace soñar con una nueva final de Champions, Andrea Agnelli sigue apostando por el crecimiento de la institución. Anunció la construcción de un nuevo centro deportivo para el plantel profesional, un hotel turístico con los colores bianconeros, una sede social y una escuela para los jugadores de las series juveniles.

Recién conquistado su cuarto título local  consecutivo, el regreso a la élite europea se condice con la firma de dos contratos publicitarios millonarios: Adidas se transformará en el nuevo sponsor técnico del equipo, tras pagar 120 millones de euros por los próximos seis años; y Jeep, marca del Grupo Fiat, pagará 20 millones por temporada para estampar su logo en las camisetas de Arturo Vidal y compañía.

Es el feliz presente de un club que pasó de la crisis total al desarrollo integral en menos de una década. Una “vecchia signora” que gracias al maquillaje de la gestión deportiva profesional, muestra un rostro rejuvenecido.

FRANCISCO SAGREDO

Les comparto mi columna en 

Con Vidal en el equipo, la "Vecchia Signora" rejuvenece sus laureles peleando un lugar en la final de la Champions League. Es la consolidación del proyecto de las nuevas generaciones de la familia Agnelli, propietaria del club.


Instalada en semifinales de Champions League tras 13 años de espera, la Juventus  parece al fin consolidar deportivamente la modernización institucional encabezada por  Andrea Agnelli, nieto de Gianni, el patriarca de la familia que fundó la FIAT en 1899 y al equipo más popular de Italia en 1897.

La llegada del siglo XXI pilló a la Vecchia Signora en la veteranía de su competitividad continental. La final de la Champions perdida en Manchester ante el Milan el 2003, significó el inicio de su deterioro estructural dentro y fuera de la cancha.

El fondo se tocó en el 2006, con el estallido del “Calciópoli”, el escándalo de corrupción y soborno de árbitros que significó el descenso a la Serie B por secretaría y el despojo de dos títulos italianos para los “Bianconeri”. Fue el corolario de años en los que la familia Agnelli delegó el manejo del club en dirigentes de la vieja escuela. 

La crisis total en el Turín provocó un cambio total también. El clan familiar retomó el timón y nombró presidente a Jean Claude Blanc, un francés titulado en Harvard con destacada trayectoria en el Comité Olímpico Internacional. Sus tareas eran devolverle el prestigio a la Juve, reinstalarla en primera división y transformarla en una sociedad anónima deportiva. El ejecutivo cumplió con las tres misiones rápidamente, encabezó una gestión comercial eficiente y en menos de cuatro años disminuyó de 96 a 8 millones de euros el déficit financiero.

Construidas las bases de la modernización, el cambio de timón a favor de la familia Agnelli se concretó el 2010. Andrea, con solo 34 años, se instaló en la testera del club y de inmediato ordenó un primer aumento de capital accionario, reuniendo 120 millones de euros que sirvieron para iniciar los trabajos del imponente Juventus Stadium, moderno recinto inaugurado el 2011 con capacidad para 45 mil personas. Con un costo total de 350 millones de euros, el coliseo se ha transformado en el símbolo de la nueva imagen del club.  

Luego, dándole continuidad al ambicioso proyecto de crecimiento, Juventus ha desarrollado diversas áreas de nuevos negocios en los campos inmobiliarios y de comunicación digital. 

Hoy, cuando el triunfo del martes ante el Real Madrid lo hace soñar con una nueva final de Champions, Andrea Agnelli sigue apostando por el crecimiento de la institución. Anunció la construcción de un nuevo centro deportivo para el plantel profesional, un hotel turístico con los colores bianconeros, una sede social y una escuela para los jugadores de las series juveniles.

Recién conquistado su cuarto título local  consecutivo, el regreso a la élite europea se condice con la firma de dos contratos publicitarios millonarios: Adidas se transformará en el nuevo sponsor técnico del equipo, tras pagar 120 millones de euros por los próximos seis años; y Jeep, marca del Grupo Fiat, pagará 20 millones por temporada para estampar su logo en las camisetas de Arturo Vidal y compañía.

Es el feliz presente de un club que pasó de la crisis total al desarrollo integral en menos de una década. Una “vecchia signora” que gracias al maquillaje de la gestión deportiva profesional, muestra un rostro rejuvenecido.

FRANCISCO SAGREDO

lunes, 6 de abril de 2015

La Felicidad de Claudio Bravo en Barcelona

Juega con la mejor delantera del mundo, pero se encarga de proteger la portería menos batida de España. Rompió récords, se ganó al hincha culé y le torció la mano a la prensa catalana que, en un principio, no le veía opciones para ser titular.



Sus determinantes atajadas en el clásico español terminaron de afianzar a Claudio Bravo en Barcelona. Desde ese día, la prensa española dejó atrás su permanente indiferencia ante el chileno y no  ha parado de alabarlo.

El nombre de Ter Stegen ya no se escucha y nadie pide al alemán bajo los tres palos, es más, una columna de opinión en el periódico Mundo Deportivo (el más leído en Barcelona) criticaba a Luis Enrique por sentar a Bravo en la Champions.
La semana pasada a Bravo le tocó comparecer en conferencia de prensa. Fue recién la segunda vez desde que llegó a Cataluña y frente a una veintena de medios que no le nombraron en ningún momento a su competencia. En la ciudad condal ya dan por sentado que Claudio Bravo es el número 1. 

Aunque la siempre exigente prensa española recuerda cada vez puede su error infantil en el partido de pretemporada ante el Nápoli, no son pocos los medios que afirman que el 1 de Chile es el reemplazante ideal de Víctor Valdés, es decir, terminaron por aprobar la contratación del ex meta de la Real Sociedad. En Barcelona temían que pasaran años antes de que alguien pudiera tapar el hueco que dejó el ahora portero del Manchester United. Estaba el recuerdo de los muchos años que demoraron en encontrar al sustituto ideal del legendario Andoni Zubizarreta, precisamente el principal responsable de la contratación de Bravo desde su rol de Gerente Deportivo del club en ese momento.



El capitán de La Roja afirmó que era muy feliz en Barcelona, esa fue su principal declaración de principios. Su relación con el plantel es magnífica. Un detalle no menor que beneficia esa buena  relación con el plantel tiene que ver con la gran cantidad de titulares sudamericanos que visten la casaquilla blaugrana: Javier Mascherano, Dani Alves, Luis Suárez, Lionel Messi, Neymar. Con ellos se codea hoy Bravo; en ellos encontró grandes aliados al momento de encajar en la interna del camarín.

Antes de mudarse a Barcelona ya le había solicitado al equipo que le buscara casa. Exigió vivir en un barrio residencial, en el sector norte de la ciudad, a sólo minutos del Camp Nou.  Esa es la misma zona donde viven Alves y Gerard Piqué junto a Shakira; muy cerca también de Neymar, Suárez y Messi.


Es la vida del capitán de la selección chilena, quien ataja a gran nivel en el estadio con mayor capacidad de Europa y recibiendo permanentemente la aprobación de la hinchada. Con una sólida campaña para ganar el Premio Zamora al mejor arquero de la Liga, hoy Claudio tiene mucha razón al afirmar que es feliz en Barcelona. 

FRANCISCO SAGREDO
Juega con la mejor delantera del mundo, pero se encarga de proteger la portería menos batida de España. Rompió récords, se ganó al hincha culé y le torció la mano a la prensa catalana que, en un principio, no le veía opciones para ser titular.



Sus determinantes atajadas en el clásico español terminaron de afianzar a Claudio Bravo en Barcelona. Desde ese día, la prensa española dejó atrás su permanente indiferencia ante el chileno y no  ha parado de alabarlo.

El nombre de Ter Stegen ya no se escucha y nadie pide al alemán bajo los tres palos, es más, una columna de opinión en el periódico Mundo Deportivo (el más leído en Barcelona) criticaba a Luis Enrique por sentar a Bravo en la Champions.
La semana pasada a Bravo le tocó comparecer en conferencia de prensa. Fue recién la segunda vez desde que llegó a Cataluña y frente a una veintena de medios que no le nombraron en ningún momento a su competencia. En la ciudad condal ya dan por sentado que Claudio Bravo es el número 1. 

Aunque la siempre exigente prensa española recuerda cada vez puede su error infantil en el partido de pretemporada ante el Nápoli, no son pocos los medios que afirman que el 1 de Chile es el reemplazante ideal de Víctor Valdés, es decir, terminaron por aprobar la contratación del ex meta de la Real Sociedad. En Barcelona temían que pasaran años antes de que alguien pudiera tapar el hueco que dejó el ahora portero del Manchester United. Estaba el recuerdo de los muchos años que demoraron en encontrar al sustituto ideal del legendario Andoni Zubizarreta, precisamente el principal responsable de la contratación de Bravo desde su rol de Gerente Deportivo del club en ese momento.



El capitán de La Roja afirmó que era muy feliz en Barcelona, esa fue su principal declaración de principios. Su relación con el plantel es magnífica. Un detalle no menor que beneficia esa buena  relación con el plantel tiene que ver con la gran cantidad de titulares sudamericanos que visten la casaquilla blaugrana: Javier Mascherano, Dani Alves, Luis Suárez, Lionel Messi, Neymar. Con ellos se codea hoy Bravo; en ellos encontró grandes aliados al momento de encajar en la interna del camarín.

Antes de mudarse a Barcelona ya le había solicitado al equipo que le buscara casa. Exigió vivir en un barrio residencial, en el sector norte de la ciudad, a sólo minutos del Camp Nou.  Esa es la misma zona donde viven Alves y Gerard Piqué junto a Shakira; muy cerca también de Neymar, Suárez y Messi.


Es la vida del capitán de la selección chilena, quien ataja a gran nivel en el estadio con mayor capacidad de Europa y recibiendo permanentemente la aprobación de la hinchada. Con una sólida campaña para ganar el Premio Zamora al mejor arquero de la Liga, hoy Claudio tiene mucha razón al afirmar que es feliz en Barcelona. 

FRANCISCO SAGREDO

viernes, 20 de marzo de 2015

El asedio de Anibal


jueves 19 de marzo de 2015

Les comparto mi última columna en Qué Pasa

Colo Colo disfruta de un gran momento adentro de la cancha. Afuera de ella, en los pasillos del Monumental y la bolsa, Aníbal Mosa juega sus cartas para quedarse con el control del club.


Triunfo en el superclásico, liderato del  Clausura y expectante campaña en la Copa Libertadores. Es el auspicioso presente de Colo Colo. 

 Pero la estabilidad deportiva contrasta con los cambios que estarían por producirse en la correlación de fuerzas del directorio de Blanco y Negro. Movimientos que hoy, a pesar del buen desempeño y el manejo profesional que ha demostrado como presidente del club, Arturo Salah, significarían la salida del ex DT ante la arremetida de Aníbal Mosa, el nuevo accionista mayoritario de la concesionaria.

Hace algunas semanas Leonidas Vial y Hernán Levy, principales controladores de B&N, remataron parte de sus acciones. Rápidamente, Mosa, quien ha declarado públicamente que sueña con ser el mandamás de los albos, abrió la chequera, depositó cerca de mil millones de pesos y aumentó su participación en la concesionaria al 29,5%.

La operación bursátil del puertomontino debería cambiar la composición del directorio albo, dejando al bloque Vial-Levy con sólo cuatro de las nueve sillas de la mesa. 

Mosa, quien con la compra pretende acceder a tres directores, tiene virtualmente amarrado el apoyo de los dos representantes de la Corporación del club en el directorio. Es decir, el empresario podría conseguir un favorable 5-4 en la votación para destituir a Salah.


Pero la asunción del hoy vicepresidente no está definida. Según las bases de B&N S.A., el porcentaje que requiere un accionista para sentarse en el directorio es del 12,5% de los papeles, ya que la ecuación que define la presencia de los directores es dividiendo el 100% de los siete directores elegibles (los otros dos son impuestos por la Corporación) más uno.

En términos numéricos la cosa es más simple: 100:7+1=12,5. Para tener tres representantes en la mesa entonces, se requiere el 37,5% de los papeles, y Mosa sólo llega al 29,5%.

Esos cálculos mantienen vivas las esperanzas de Vial y Levy en su aspiración de darle continuidad al proyecto de Salah. El otro cargo que está en juego es el del gerente deportivo Juan Gutiérrez, quien no cuenta con la venia del entrenador Héctor Tapia, alguien muy cercano a Mosa.

El empresario ya prepara dos jugadas para la próxima junta de accionistas de abril. 

La primera depende absolutamente de él: comprar papeles de propietarios minoritarios y así aumentar su participación. 



La otra es pura matemática: a las juntas jamás llega el 100% de los accionistas, es decir, la proporción del valor de una silla en el directorio va bajando según el porcentaje de asistencia. La historia muestra que ese número siempre bordea el 85%, es decir, 85:7+1=10,5% por director, con lo que Mosa sólo necesitaría del 31,5%. 

Claramente está muy cerca del control absoluto. A pocos accionistas minoritarios de su sueño.

En este friccionado partido fuera de la cancha, la llegada de Mosa al poder significaría un cambio radical en el estilo de conducción comparado con Salah. 

Sería un giro marcado por un dirigente que gusta del trato cercano con los futbolistas, con saludos de abrazo y besos incluidos. Una relación que ha transformado en una hábito la renegociación de contratos, el ofrecimiento constante de premios y una rutina permanente de actividades sociales con el plantel.


En abril se definirá todo en la junta de accionistas. Ahí se decidirá si Mosa se convierte o no en el nuevo cacique albo.

jueves 19 de marzo de 2015

Les comparto mi última columna en Qué Pasa

Colo Colo disfruta de un gran momento adentro de la cancha. Afuera de ella, en los pasillos del Monumental y la bolsa, Aníbal Mosa juega sus cartas para quedarse con el control del club.


Triunfo en el superclásico, liderato del  Clausura y expectante campaña en la Copa Libertadores. Es el auspicioso presente de Colo Colo. 

 Pero la estabilidad deportiva contrasta con los cambios que estarían por producirse en la correlación de fuerzas del directorio de Blanco y Negro. Movimientos que hoy, a pesar del buen desempeño y el manejo profesional que ha demostrado como presidente del club, Arturo Salah, significarían la salida del ex DT ante la arremetida de Aníbal Mosa, el nuevo accionista mayoritario de la concesionaria.

Hace algunas semanas Leonidas Vial y Hernán Levy, principales controladores de B&N, remataron parte de sus acciones. Rápidamente, Mosa, quien ha declarado públicamente que sueña con ser el mandamás de los albos, abrió la chequera, depositó cerca de mil millones de pesos y aumentó su participación en la concesionaria al 29,5%.

La operación bursátil del puertomontino debería cambiar la composición del directorio albo, dejando al bloque Vial-Levy con sólo cuatro de las nueve sillas de la mesa. 

Mosa, quien con la compra pretende acceder a tres directores, tiene virtualmente amarrado el apoyo de los dos representantes de la Corporación del club en el directorio. Es decir, el empresario podría conseguir un favorable 5-4 en la votación para destituir a Salah.


Pero la asunción del hoy vicepresidente no está definida. Según las bases de B&N S.A., el porcentaje que requiere un accionista para sentarse en el directorio es del 12,5% de los papeles, ya que la ecuación que define la presencia de los directores es dividiendo el 100% de los siete directores elegibles (los otros dos son impuestos por la Corporación) más uno.

En términos numéricos la cosa es más simple: 100:7+1=12,5. Para tener tres representantes en la mesa entonces, se requiere el 37,5% de los papeles, y Mosa sólo llega al 29,5%.

Esos cálculos mantienen vivas las esperanzas de Vial y Levy en su aspiración de darle continuidad al proyecto de Salah. El otro cargo que está en juego es el del gerente deportivo Juan Gutiérrez, quien no cuenta con la venia del entrenador Héctor Tapia, alguien muy cercano a Mosa.

El empresario ya prepara dos jugadas para la próxima junta de accionistas de abril. 

La primera depende absolutamente de él: comprar papeles de propietarios minoritarios y así aumentar su participación. 



La otra es pura matemática: a las juntas jamás llega el 100% de los accionistas, es decir, la proporción del valor de una silla en el directorio va bajando según el porcentaje de asistencia. La historia muestra que ese número siempre bordea el 85%, es decir, 85:7+1=10,5% por director, con lo que Mosa sólo necesitaría del 31,5%. 

Claramente está muy cerca del control absoluto. A pocos accionistas minoritarios de su sueño.

En este friccionado partido fuera de la cancha, la llegada de Mosa al poder significaría un cambio radical en el estilo de conducción comparado con Salah. 

Sería un giro marcado por un dirigente que gusta del trato cercano con los futbolistas, con saludos de abrazo y besos incluidos. Una relación que ha transformado en una hábito la renegociación de contratos, el ofrecimiento constante de premios y una rutina permanente de actividades sociales con el plantel.


En abril se definirá todo en la junta de accionistas. Ahí se decidirá si Mosa se convierte o no en el nuevo cacique albo.

lunes, 16 de marzo de 2015

El gran momento de Paredes y Valdés en Colo Colo

Acá les comparto mi columna sobre el gran momento de Esteban Paredes y Jaime Valdés en el nuevo puntero del Torneo de Clausura:  

Esteban Paredes y Jaime Valdés lideran al sólido nuevo líder del fútbol chileno


Fue un toque lo que le dio Colo Colo a Universidad de Chile durante largos pasajes del súper clásico que se jugó el sábado en el Estadio Nacional.

Es cierto que los albos solo ganaron dos a uno y gracias a un polémico penal en el epílogo, cuando se jugaba el segundo minuto de descuento. Sin embargo, aunque el marcador insinúe equiparidad en las acciones, la realidad mostró que en volumen de juego, número de oportunidades de gol, rendimientos individuales y solidez colectiva, el Cacique le pasó por encima a la U.

Y es que esta vez, contrariando el verso de que en estos partidos el presente futbolístico de cada cuadro no cuenta, el equipo de Héctor Tapia hizo valer de manera contundente lo que se ve hoy en la tabla del Clausura: Colo Colo es el nuevo líder con 23 unidades y los azules son ante penúltimos con apenas 11 puntos. Un abismo de diferencia que le debe dar vértigo a los hinchas de Universidad de Chile.

El goleador
Dos goles, con categoría para definir en el primero y sangre fría para concretar el penal en el segundo. Merecidas portadas y aplausos para Esteban Paredes.
Erguido como la figura del partido, el artillero pasa por un momento de forma impresionante: goleador del campeonato, muestra un promedio 0,7 tantos por duelo, celebrando en los últimos tres encuentros y anotando cuatro de los últimos seis goles albos.
A los 34 años Paredes goza de una vigencia indiscutida. Es uno de los líderes del camarín, ha aparecido para marcar diferencias cuando su equipo lo ha requerido y a pesar de algunas dolencias físicas, se las ha arreglado para estar presente y ser determinante.

Mundialista en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, “Visogol” se ha ganado con creces el rótulo de ídolo en la parcialidad colocolina.




Súper clase
Sin la resonancia que dan los goles ni el humo de la verborrea mediática, Jaime Valdés es, a mi juicio, el jugador más importante en el funcionamiento del Cacique.
Volante de exquisita pegada, desequilibrio individual e inteligencia táctica, el “Pajarito” regreso a Chile luego de 14 temporadas de exitosa, pero muy silenciosa, carrera en Europa.

En Bari, Fiorentina, Lecce, Atalanta, Sporting de Lisboa y Parma Valdés gozó de continuidad, manteniéndose siempre vigente y demostrando una gran capacidad para adaptarse a distintas posiciones en la zona media. Mediocampista creativo en sus inicios en Palestino, se acomodó como carrilero, volante central o mixto en los 383 partidos que jugó en Italia y Portugal (55 goles en el viejo contienente).



Una carrera sobresaliente que, sin embargo, fue absolutamente ignorada por los diversos técnicos de la selección nacional, en la que disputó apenas un partido oficial en toda su carrera. Hoy, a los 34 años, Valdés protagoniza un reencantamiento con el medio chileno, el que tardíamente le ha reconocido toda su calidad gracias a al gran nivel mostrado en Colo Colo.

Paradojalmente, cuando el propio jugador reconoce que está cerca del retiro, la Selección parece también más cerca que nunca, gracias al interés de Jorge Sampaoli, quien lo nominó para el amistoso de Estados Unidos en enero. Un problema físico le impidió jugar, pero debería estar en la nómina que viajará a Europa para enfrentar a Irán y Brasil en las última fecha FIFA antes de la Copa América.

En su regreso a Chile Valdés se ha convertido en pieza clave en el andamiaje albo. A su indiscutible talento, suma la capacidad para retroceder y ser importante en las funciones de contención, demostrando un ida y vuelta poco común en futbolistas de su edad.
El sábado en el Súper Clásico otra vez se vistió de crack, manejando el juego colocolino e inventando una acción individual y pase de antología para dejar solo a Paredes en el gol del empate transitorio.  
Dicen que la justicia tarda pero llega. Afortunadamente esa sentencia se está cumpliendo para Jaime Valdés quien, recién a los 34 años, ha recibido el reconocimiento de un medio que por 14 años virtualmente ignoró su destacada trayectoria en Europa.



@panchosagredo / www.pasionlibertadores.com
Acá les comparto mi columna sobre el gran momento de Esteban Paredes y Jaime Valdés en el nuevo puntero del Torneo de Clausura:  

Esteban Paredes y Jaime Valdés lideran al sólido nuevo líder del fútbol chileno


Fue un toque lo que le dio Colo Colo a Universidad de Chile durante largos pasajes del súper clásico que se jugó el sábado en el Estadio Nacional.

Es cierto que los albos solo ganaron dos a uno y gracias a un polémico penal en el epílogo, cuando se jugaba el segundo minuto de descuento. Sin embargo, aunque el marcador insinúe equiparidad en las acciones, la realidad mostró que en volumen de juego, número de oportunidades de gol, rendimientos individuales y solidez colectiva, el Cacique le pasó por encima a la U.

Y es que esta vez, contrariando el verso de que en estos partidos el presente futbolístico de cada cuadro no cuenta, el equipo de Héctor Tapia hizo valer de manera contundente lo que se ve hoy en la tabla del Clausura: Colo Colo es el nuevo líder con 23 unidades y los azules son ante penúltimos con apenas 11 puntos. Un abismo de diferencia que le debe dar vértigo a los hinchas de Universidad de Chile.

El goleador
Dos goles, con categoría para definir en el primero y sangre fría para concretar el penal en el segundo. Merecidas portadas y aplausos para Esteban Paredes.
Erguido como la figura del partido, el artillero pasa por un momento de forma impresionante: goleador del campeonato, muestra un promedio 0,7 tantos por duelo, celebrando en los últimos tres encuentros y anotando cuatro de los últimos seis goles albos.
A los 34 años Paredes goza de una vigencia indiscutida. Es uno de los líderes del camarín, ha aparecido para marcar diferencias cuando su equipo lo ha requerido y a pesar de algunas dolencias físicas, se las ha arreglado para estar presente y ser determinante.

Mundialista en Sudáfrica 2010 y Brasil 2014, “Visogol” se ha ganado con creces el rótulo de ídolo en la parcialidad colocolina.




Súper clase
Sin la resonancia que dan los goles ni el humo de la verborrea mediática, Jaime Valdés es, a mi juicio, el jugador más importante en el funcionamiento del Cacique.
Volante de exquisita pegada, desequilibrio individual e inteligencia táctica, el “Pajarito” regreso a Chile luego de 14 temporadas de exitosa, pero muy silenciosa, carrera en Europa.

En Bari, Fiorentina, Lecce, Atalanta, Sporting de Lisboa y Parma Valdés gozó de continuidad, manteniéndose siempre vigente y demostrando una gran capacidad para adaptarse a distintas posiciones en la zona media. Mediocampista creativo en sus inicios en Palestino, se acomodó como carrilero, volante central o mixto en los 383 partidos que jugó en Italia y Portugal (55 goles en el viejo contienente).



Una carrera sobresaliente que, sin embargo, fue absolutamente ignorada por los diversos técnicos de la selección nacional, en la que disputó apenas un partido oficial en toda su carrera. Hoy, a los 34 años, Valdés protagoniza un reencantamiento con el medio chileno, el que tardíamente le ha reconocido toda su calidad gracias a al gran nivel mostrado en Colo Colo.

Paradojalmente, cuando el propio jugador reconoce que está cerca del retiro, la Selección parece también más cerca que nunca, gracias al interés de Jorge Sampaoli, quien lo nominó para el amistoso de Estados Unidos en enero. Un problema físico le impidió jugar, pero debería estar en la nómina que viajará a Europa para enfrentar a Irán y Brasil en las última fecha FIFA antes de la Copa América.

En su regreso a Chile Valdés se ha convertido en pieza clave en el andamiaje albo. A su indiscutible talento, suma la capacidad para retroceder y ser importante en las funciones de contención, demostrando un ida y vuelta poco común en futbolistas de su edad.
El sábado en el Súper Clásico otra vez se vistió de crack, manejando el juego colocolino e inventando una acción individual y pase de antología para dejar solo a Paredes en el gol del empate transitorio.  
Dicen que la justicia tarda pero llega. Afortunadamente esa sentencia se está cumpliendo para Jaime Valdés quien, recién a los 34 años, ha recibido el reconocimiento de un medio que por 14 años virtualmente ignoró su destacada trayectoria en Europa.



@panchosagredo / www.pasionlibertadores.com